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Aquí puedes convertir TIFF a WebP gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
TIFF a WebP
TIFF 601 KB → WebP 14 KB 41.9× más pequeño
TIFF 601 KB → WebP 4 KB 139.0× más pequeño
TIFF 601 KB → WebP 11 KB 56.8× más pequeño
El TIFF nunca ha sido un formato de web. Es anterior a la web, ningún navegador lo adoptó, y apuntar una página a un archivo .tif lo descarga en vez de mostrarlo. Por eso llegó el archivo y por eso nada aguas abajo colabora: un gestor de contenidos lo rechaza al subirlo, una plataforma de tienda lo descarta, una plantilla lo ignora en silencio.
El WebP es lo contrario por diseño: un formato de entrega, normalizado como RFC 9649, que leen todos los navegadores actuales sin necesidad de alternativa. Así que esta conversión no es una decisión de calidad sino de compatibilidad, y es la menos discutible de esta familia: el archivo pasa a verse, pasa a ser pequeño y conserva la transparencia que la alternativa obvia destruiría.
Un TIFF escrito por un escáner o por un flujo de imprenta guarda normalmente los píxeles sin comprimir, que son cuatro bytes por píxel con canal alfa y tres sin él. El juego de muestras de este sitio lo concreta: a 480 por 320 píxeles, el TIFF pesa 615.400 bytes en las tres escenas, porque a un archivo sin comprimir le da igual el contenido.
Las mismas tres imágenes como WebP con la calidad por defecto son 14.700 bytes la fotografía, 10.830 la escena tipo captura y 4.428 el gráfico plano. Es entre cuarenta y ciento cuarenta veces menos. Llevado a un escaneo real, ese es el efecto que hace que la página cargue: un A4 en color a 300 ppp ronda los 26 MB como TIFF sin comprimir y unos cientos de kilobytes como WebP, antes siquiera de reducir las dimensiones.
El WebP guarda el ancho y el alto en catorce bits, así que ningún WebP puede pasar de 16.383 píxeles en ninguno de los dos lados. Es el formato y no una política nuestra, y lo comparten todos los codificadores que existen. Medido contra el que se usa aquí: una imagen de 16.383 píxeles de ancho se codifica con normalidad, y la misma a 16.384 falla con un error de codificación.
Las fotografías corrientes no se acercan nunca y los escaneos llegan con regularidad. Un A1 a 600 ppp son unos 14.000 por 19.900 píxeles, y un A0 a 400 ppp unos 13.200 por 18.700; un tamaño carta a 1.200 ppp da 10.200 por 13.200 y entra por poco. Si un escaneo grande se niega a convertirse, esta es casi siempre la causa, y la solución está en la misma pantalla: fija un ancho máximo por debajo de 16.383. Reducir una imagen destinada a una página web no es una pérdida en ningún caso, porque casi nada se sirve por encima de 3.000 píxeles de ancho.
El ajuste de calidad va de 1 a 100 y arranca en 82. Es un buen valor por defecto para un escaneo fotográfico, donde el modo con pérdida del WebP hace aquello para lo que se diseñó: a 82 la imagen está visualmente limpia a distancia normal de lectura y el archivo es una fracción de cualquier alternativa sin pérdida.
Es un mal valor por defecto para un documento escaneado, un dibujo lineal o una captura de pantalla, donde los bordes duros de negro sobre blanco son justo lo que peor lleva la compresión con pérdida: el síntoma es un halo gris tenue alrededor del texto y de los filetes. Sube la calidad a 90 o más para ese material y los halos desaparecen, a un coste que sigue siendo nada al lado del TIFF. Si el documento tiene que quedar exacto píxel a píxel, ahí TIFF a PNG es la página mejor.
Un TIFF es un contenedor más que una imagen, y varias cosas de su interior no tienen dónde ir. Varias páginas: solo se lee la primera. Capas: sale el compuesto aplanado. Dieciséis bits por canal: reducidos a ocho quedándose con el byte alto, invisible en una imagen terminada y relevante si querías conservar un máster de edición. CMYK: convertido por fórmula en lugar de por el perfil del archivo, así que los colores se desplazan.
Nada de eso es un defecto para el encargo de esta página, porque una página web es RGB de 8 bits, de una sola imagen y en sRGB por definición: las pérdidas son todas cosas que el destino no podía aprovechar. Sí es un defecto si el TIFF era tu única copia. Guarda el TIFF y publica el WebP, y no cuesta nada porque el original no se modifica al convertirlo.
El WebP tiene un canal alfa real, así que un TIFF con el motivo recortado llega recortado. Esa es la única razón para elegir esta página en lugar de TIFF a JPG cuando la imagen es un producto sobre fondo transparente, un logotipo o cualquier cosa que tenga que apoyarse sobre una página de color.
El alfa se guarda por píxel y no como un color transparente único, de modo que los bordes suaves —una máscara difuminada, un contorno suavizado, una sombra que se desvanece— sobreviven como bordes suaves. Aquí es también donde el WebP es claramente mejor que la opción antigua: convertir ese mismo TIFF a GIF lo dejaría en 256 colores y, tal como este sitio escribe los GIF, pondría un color macizo donde estaba la transparencia.
Un TIFF puede llevar EXIF, XMP, IPTC, un perfil ICC y coordenadas GPS. Nada de ello aparece en el WebP, y no hay ningún control que lo conserve: toda conversión de imagen del lado del navegador en este sitio descodifica a píxeles crudos y vuelve a codificar, así que esos bloques ya no existen cuando el codificador recibe algo.
Para una imagen que va a la web es el comportamiento que quieres de todos modos. Publicar un escaneo con el lugar de captura, el nombre del operador y el número de serie del equipo todavía pegados es una divulgación rutinaria y evitable, y quitarlos son además unos cientos de bytes menos por archivo. Si hace falta que un pie de foto o una línea de copyright viajen con la imagen, su sitio es el marcado de la página, porque la mayoría de las plataformas eliminan los metadatos incrustados al subir el archivo pase lo que pase.
El caso típico de esta página no es una imagen suelta sino una tanda: un catálogo de producto fotografiado y entregado en TIFF, un fondo digitalizado que va a una web de consulta, un archivo de láminas que alguien quiere publicar. Se pueden soltar hasta cien archivos por tanda, cada uno con su fila de progreso, y los resultados vuelven en un ZIP.
Merece la pena convertir cinco imágenes representativas y mirarlas al tamaño real al que se van a servir antes de lanzar la carpeta entera. La calidad que le va bien a una fotografía de producto sobre fondo liso no es la que necesita una lámina con texto pequeño, y decidirlo una vez al principio ahorra repetir la tanda completa.
El WebP es la respuesta segura y no siempre la mejor. Sobre las muestras de este sitio, el AVIF salió bastante más pequeño en la captura de pantalla —5.081 bytes frente a 10.830 del WebP— y algo mayor en la fotografía, 17.599 frente a 14.700. Así que para material plano, escaneado y de aire documental conviene pasarse a TIFF a AVIF, que además eleva el techo de tamaño a 65.536 píxeles.
Lo que se paga es soporte. El WebP funciona en todos los navegadores actuales sin alternativa; el AVIF funciona en los modernos y no en todo lo que puede aparecer por una web. Y cuando la imagen es un documento que tiene que quedar exacto —una firma, un plano, una tabla de cifras—, TIFF a PNG es la página que conserva cada píxel, a un tamaño que en contenido plano es con frecuencia menor que el de un WebP de alta calidad.
La conversión ocurre en tu navegador. El TIFF lo descodifica utif2, lo vuelve a codificar libwebp compilado a WebAssembly y se te entrega como descarga; nada del archivo cruza la red, cosa que conviene saber cuando los escaneos son historiales, contratos u obra inédita. El límite gratuito es de 100 MB por archivo, más o menos un A4 en color escaneado a 600 ppp y guardado sin comprimir.
El motor se descarga una vez y se reutiliza durante el resto de la tanda, así que cien archivos cuestan una sola descarga del codificador. Lo que sí cuestan es memoria del equipo, y ahí el límite lo pone tu máquina y no nosotros: por grupos de diez o veinte una tanda grande termina, y de golpe puede quedarse sin memoria a mitad.
| TIFF | WebP | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Tagged Image File Format | Imagen WebP |
| Extensión de archivo | .tif, .tiff | .webp |
| Tipo de medio | image/tiff | image/webp |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 1986 | 2010 |
| Publicado por | Adobe | |
| Especificación | TIFF 6.0 | RFC 9649 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | 32 | 8 |
| Color que puede describir | RGB, CMYK, escala de grises, Lab | RGB, YCbCr |
| Imagen más grande | — | 16.383 px por lado |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | PNG, PDF, DNG | AVIF, JPG, PNG |
WebP contiene una página. Un archivo TIFF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
Las capas se fusionan. TIFF las mantiene separadas y editables; WebP guarda el resultado combinado, así que todo lo que dependa de mover una capa tiene que hacerse antes.
WebP no tiene dónde guardar los campos IPTC, con pie de foto, crédito y palabras clave y las coordenadas GPS, así que no pasan del archivo TIFF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
TIFF puede guardar CMYK; WebP trabaja en RGB. Un archivo preparado para imprenta pasa a color de pantalla, y las separaciones hay que rehacerlas en el flujo de impresión.
TIFF guarda hasta 32 bits por canal y WebP 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
La transparencia se conserva. TIFF y WebP guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
WebP puede contener animación; un archivo TIFF es un solo fotograma. Sale un archivo de una imagen en un formato que admitiría más.
WebP se abre en cualquier navegador actual. TIFF llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
Adobe Photoshop lee tanto TIFF como WebP, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: TIFF a la impresión, el escaneo y el archivado y WebP a la web y entregar un archivo terminado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
TIFF es el formato de Adobe, publicado en 1986. Registra 32 bits por canal.
WebP viene de Google y es de 2010, recogido en RFC 9649. Adobe Photoshop, GIMP y Squoosh lo leen.
TIFF se publicó en 1986 y WebP en 2010. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
WebP comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Solo se convierte la primera página: el resto de un TIFF de varias páginas no viaja.
WebP contiene una página. Un archivo TIFF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
Las capas se fusionan. TIFF las mantiene separadas y editables; WebP guarda el resultado combinado, así que todo lo que dependa de mover una capa tiene que hacerse antes.
WebP no tiene dónde guardar los campos IPTC, con pie de foto, crédito y palabras clave y las coordenadas GPS, así que no pasan del archivo TIFF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
Lo que esta página afirma sobre TIFF y WebP se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.