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Aquí puedes convertir TIFF a ICO gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
TIFF a ICO
TIFF 601 KB → ICO 139 KB 4.3× más pequeño
TIFF 601 KB → ICO 7 KB 86.0× más pequeño
TIFF 601 KB → ICO 3 KB 234.0× más pequeño
La distancia entre los dos extremos de esta conversión es mayor que en cualquier otra página de iconos. Un logotipo entregado para imprenta suele venir a 300 ppp y con varios miles de píxeles de lado, sobre un margen generoso y muchas veces con el eslogan compuesto debajo. Un icono mide como mucho 256 píxeles y se ve casi siempre a 16 o a 32: la pestaña del navegador, un acceso directo, una entrada en la barra de tareas.
El escalado resuelve el número de píxeles y no resuelve la composición. Una marca que queda impecable en un membrete se convierte en un borrón gris a 32 píxeles si lleva eslogan, un filete fino o una tipografía perfilada. Recorta el TIFF dejando solo el símbolo antes de convertir —fuera el logotipo tipográfico, fuera el margen, fuera todo lo que sea más delgado que una cuarentava parte del ancho— y saldrá un icono reconocible en vez de una miniatura fiel de algo ilegible. Ese recorte de cinco minutos vale más que todas las opciones de esta página juntas.
Llegue lo que llegue, la imagen se escala hasta que su lado más largo no pase de 256 píxeles antes de escribirse. Es el techo del propio formato y no una política nuestra: el directorio del ICO guarda el ancho y el alto de cada imagen en un solo byte, y el 256 se anota como cero porque no cabe en un byte. Todas las versiones de Windows desde Vista leen bien ese convenio.
Cada tamaño del archivo se obtiene después de esa imagen de 256 píxeles en una única pasada filtrada, así que un original de 3.000 píxeles no sale con dientes de sierra. Lo que sí sale es simplificado: los rasgos más finos que aproximadamente una centésima del ancho se promedian hasta desaparecer. Si el icono tiene que estar nítido a 32 píxeles en concreto, sigue siendo mejor dibujar esa versión a mano en un editor, porque un reescalado desde 3.000 píxeles y un icono pensado para 32 son cosas visiblemente distintas.
Los dos formatos guardan varias imágenes por archivo, y esta conversión respeta uno de los dos. El lector de TIFF toma la primera página y se detiene, así que un archivo con la versión en color, la monocroma y la invertida pierde en silencio todo lo que venga después de la primera: mira en qué página está el logotipo antes de convertir un manual de identidad completo.
El escritor de ICO, en cambio, emite el juego entero: una entrada de directorio por tamaño, tres por defecto a 48, 32 y 16 píxeles, cada una con su propio PNG dentro. La asimetría cae del lado que interesa. Un archivo de imprenta que solo va a ceder una imagen la cede a un contenedor que después la ofrece en todos los tamaños que un navegador o una barra de tareas puedan pedir.
Un ICO puede llevar mapas de bits en crudo o PNG, y este lleva un PNG por tamaño. Es el convenio moderno, produce un archivo mucho menor que la alternativa en crudo y trae consigo un canal alfa real de 8 bits: un logotipo recortado sigue recortado, con los bordes suavizados en lugar de una máscara dentada de un bit.
Es la razón más fuerte para convertir un logotipo y no una fotografía. Un favicon se apoya sobre el color que tenga la barra de pestañas, y ese color cambia entre el tema claro y el oscuro; una marca sobre un cuadrado blanco opaco parece un error en modo oscuro. Si el TIFF no trae fondo transparente pero el dibujo está sobre blanco liso, quitar ese fondo antes de convertir merece la pena.
Un TIFF de imprenta suele venir en CMYK con un perfil ICC incrustado, y esa combinación es justo lo que lo hace imprimible. El lector convierte el CMYK a color de pantalla con una fórmula fija en lugar de pasar por el perfil, así que el icono es reconociblemente la marca y no exactamente la marca: algo más plano donde el perfil habría levantado los tonos profundos, y algo desviado en los rojos y azules corporativos saturados.
Para un icono de 32 píxeles en una pestaña no lo va a notar nadie. Para una marca cuyo color es el activo, conviene hacer la conversión bien: abre el TIFF en Photoshop, Affinity o GIMP, pásalo a sRGB con el perfil correcto, exporta una copia RGB y trae esa. También merece la pena si el mismo dibujo va a usarse en otros sitios de la web, porque un favicon que no coincide con el logotipo de la cabecera es una incoherencia que se ve.
Los dieciséis bits por canal se reducen a ocho quedándose con el byte alto, cosa invisible al tamaño de un icono. Las capas se aplanan en el compuesto. Y los bloques EXIF, XMP e IPTC y el perfil ICC no llegan: toda conversión de imagen de este sitio descodifica a píxeles y vuelve a codificar, de modo que eso ocurre solo y ninguna casilla de la página lo evita.
El tamaño baja en consecuencia y de forma brusca. Las muestras de este sitio pesan 615.400 bytes como TIFF, y un icono sacado de un original de imprenta acaba en kilobytes de un solo dígito, porque son unos cientos de píxeles de PNG detrás de un directorio de unas pocas decenas de bytes. El juego de tres tamaños suele ser además el archivo más pequeño: tres PNG de una marca plana midieron 1.062 bytes frente a 2.229 de una sola entrada de 256 píxeles.
Un logotipo casi nunca es cuadrado y un icono siempre lo es. Aquí la imagen se escala por el factor menor entre los dos lados y se centra en el lienzo cuadrado, así que las proporciones se mantienen y lo que sobra queda transparente. Nadie se encuentra una marca aplastada horizontalmente, que es el defecto clásico de las herramientas que resuelven esto estirando.
Hay una consecuencia menos evidente y conviene decirla: el escalado no se detiene en el tamaño original. Si pides 256 píxeles a partir de un dibujo de 120, el archivo se amplía de verdad, y ampliar no inventa detalle. Con un TIFF de imprenta ese caso no se da nunca, porque el original siempre es más grande; se da con un logotipo pequeño rescatado de una web antigua, y ahí conviene pedir solo los tamaños que el original sostiene.
La casilla de tamaños admite una lista, y el valor de partida es 16, 32 y 48. Para un favicon esos tres bastan: son los que pide un navegador y los que se ven en un marcador o en un acceso directo del escritorio. Los duplicados se descartan, todo lo que pase de 256 se recorta a 256 y los tamaños se ordenan de mayor a menor dentro del archivo.
Para el icono de una aplicación de escritorio conviene el juego completo, con 64, 128 y 256 añadidos, porque el instalador y el explorador piden resoluciones distintas según la vista. Si la casilla se queda vacía o se escribe algo que no son números, el archivo sale con un único tamaño de 256 píxeles, que funciona pero no es lo que quiere un navegador.
Para un sitio web, en la raíz y con el nombre favicon.ico. Los navegadores piden esa ruta esté o no declarada en el HTML, y un 404 ahí es una de las líneas más repetidas en cualquier registro de servidor. Declarar además el enlace en la cabecera no estorba y deja la intención por escrito.
Para un acceso directo de Windows: botón derecho, Propiedades, Cambiar icono y apuntar al archivo. Para una aplicación, la herramienta de compilación suele pedir un ICO con varios tamaños y lo dice. Conviene saber también que los navegadores actuales aceptan un PNG o un SVG como favicon si se declara en la cabecera: el ICO solo es imprescindible para la petición desnuda a favicon.ico y para el propio Windows.
Si la marca existe también en vectorial —un SVG, un EPS, un AI en la misma carpeta de entrega— usa eso. El dibujo vectorial se rasteriza en lugar de remuestrearse, así que el borde se suaviza una vez en vez de dos, y esquiva por completo el problema del CMYK porque un SVG ya trae color de pantalla. Rebuscar diez minutos en la carpeta del diseñador suele rendir más que ajustar nada aquí.
Y si el objetivo no era realmente un icono, las páginas hermanas encajan mejor: TIFF a PNG para un logotipo que va a un documento o a una presentación con la transparencia intacta, TIFF a WebP para uno que va a una página web, y TIFF a SVG si el dibujo tiene que volver a ser trazos para rotulación o corte. El ICO sirve para el conjunto estrecho de sitios que exigen ese contenedor concreto.
utif2 descodifica el TIFF, la imagen se escala y se codifica como PNG una vez por tamaño, y alrededor se escriben seis bytes de cabecera más dieciséis por entrada de directorio: todo en tu navegador y sin subir nada. En esta página conviene decirlo claro, porque el archivo casi siempre es un logotipo que pertenece a alguien y a menudo uno que todavía no se ha presentado.
El límite gratuito es de 100 MB por archivo, muy por encima de cualquier original de imprenta. Los lotes funcionan si hay varias marcas que convertir, aunque casi todo el mundo llega aquí con un archivo y una casilla que tachar en una lista de lanzamiento. El codificador de PNG es el mismo del resto del sitio, así que el icono sale comprimido con oxipng y no tal como lo escupió el codificador.
| TIFF | ICO | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Tagged Image File Format | Icono de Windows |
| Extensión de archivo | .tif, .tiff | .ico |
| Tipo de medio | image/tiff | image/x-icon |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 1986 | 1985 |
| Publicado por | Adobe | Microsoft |
| Especificación | TIFF 6.0 | — |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | De nicho |
| Profundidad de bits | 32 | 8 |
| Color que puede describir | RGB, CMYK, escala de grises, Lab | RGB, paleta indexada |
| Imagen más grande | — | 256 px por lado |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | PNG, PDF, DNG | PNG, SVG |
ICO contiene una página. Un archivo TIFF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
TIFF puede guardar CMYK; ICO trabaja en RGB. Un archivo preparado para imprenta pasa a color de pantalla, y las separaciones hay que rehacerlas en el flujo de impresión.
TIFF guarda hasta 32 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
La transparencia se conserva. TIFF y ICO guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
ICO se abre en cualquier navegador actual. TIFF llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
Los programas de siempre no coinciden: TIFF se abre en Adobe Photoshop, Affinity Photo y ImageMagick, y ICO en GIMP y IcoFX, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
Los dos apuntan a trabajos distintos: TIFF a la impresión, el escaneo y el archivado y ICO a la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
TIFF es el formato de Adobe, publicado en 1986. Registra 32 bits por canal.
ICO viene de Microsoft y es de 1985. GIMP y IcoFX lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
ICO comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Solo se convierte la primera página: el resto de un TIFF de varias páginas no viaja.
ICO contiene una página. Un archivo TIFF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
TIFF puede guardar CMYK; ICO trabaja en RGB. Un archivo preparado para imprenta pasa a color de pantalla, y las separaciones hay que rehacerlas en el flujo de impresión.
TIFF guarda hasta 32 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
Lo que esta página afirma sobre TIFF y ICO se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.