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TIFF
El estándar de imprenta y archivo. Sin pérdida, admite varias páginas, y lo entiende cualquier escáner.
TIFF
TIFF es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Guarda una rejilla de píxeles, así que se ablanda en cuanto lo amplías más allá de su propia resolución. Se usa para la impresión, el escaneo y el archivado.
La extensión es .tif y el nombre completo, Tagged Image File Format. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Adobe lo publicó en 1986. La especificación es TIFF 6.0.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Está escrita y se puede implementar, aunque quien decide cómo será la próxima versión es el fabricante. En la práctica basta para que el archivo siga abriéndose; no basta para confiarse.
TIFF guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
TIFF lleva un canal alfa, así que un logotipo conserva sus bordes suaves sobre lo que haya detrás en vez de llegar dentro de una caja blanca.
Hasta 32 bits por canal. Puede trabajar en RGB, CMYK, el modelo que necesita una imprenta, escala de grises y Lab.
CMYK es el que decide si una imprenta acepta el archivo, y es lo primero que se pierde al convertir a un formato de pantalla.
Un archivo TIFF no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
TIFF guarda las partes de una imagen por separado en vez de fundidas, y eso es lo que lo convierte en un archivo de trabajo. Casi todos los formatos a los que se convierte las funden, y la fusión no tiene vuelta atrás: conserva el original con capas.
También conocido como TIF. Útil al buscar un programa que lo maneje: el nombre de la especificación y el nombre del menú no siempre son el mismo.
Adobe Photoshop, Affinity Photo y ImageMagick lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Solo algunos navegadores lo leen.
Donde la compatibilidad es desigual, servir un segundo formato al lado es la respuesta habitual: el navegador toma el que entiende y nadie se queda fuera.
TIFF puede guardar los datos EXIF, los registros XMP, los campos IPTC, los perfiles ICC y las coordenadas GPS.
Las coordenadas GPS son el campo que conviene pensarse antes de enviar un archivo a ningún sitio: dicen dónde se tomó la fotografía, y casi nada te avisa de que siguen ahí dentro.
TIFF está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
Las quejas recurrentes: los archivos son grandes para lo que contienen y fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
TIFF no describe una disposición concreta de bytes. Describe un contenedor hecho de etiquetas numeradas — ancho, alto, profundidad de bits, modelo de color, método de compresión, orden de las filas — y casi todas son opcionales. Dos archivos pueden ser TIFF válidos y no coincidir en casi nada.
De ahí viene su fama de formato difícil. Ningún programa implementa TIFF: implementa el subconjunto de combinaciones de etiquetas que espera encontrar, y lo demás es suerte. Cuando un TIFF del escáner de la oficina abre y el siguiente no, la explicación es esa, y es una propiedad del diseño y no un fallo de ninguno de los dos.
Muchísimos TIFF no llevan compresión ninguna: guardan cada píxel tal cual. Un DIN A4 escaneado a 300 ppp en color ronda los 25 MB, y el mismo folio a 600 ppp se va a unos 100. No ha fallado nada — el archivo contiene exactamente lo que midió el escáner.
Compresión hay, y en variantes que no se entienden entre sí: LZW y Deflate son sin pérdida y las lee casi todo, PackBits es un esquema sencillo de repeticiones, los grupos 3 y 4 vienen del fax y sirven para documentos en blanco y negro, y JPEG dentro de TIFF sí pierde. Cuál usa un archivo decide qué programas lo abren, y el nombre no lo dice.
ARW, NEF, ORF, RAF, CR2 y DNG están construidos sobre la estructura de etiquetas de TIFF. Ningún fabricante de cámaras inventó un contenedor: cogió TIFF, añadió etiquetas privadas para los datos del sensor y las correcciones de objetivo, y cambió la extensión.
Eso explica bastante del comportamiento de los RAW. Explica que un programa que lee el formato de una marca lleve medio camino andado con el de otra, que los RAW arrastren EXIF igual que los TIFF, y que a veces un RAW se abra a medias en un visor que jamás oyó hablar de esa cámara. La excepción conocida es el CR3 de Canon, que abandonó TIFF por el contenedor ISO de medios y obligó a rehacer el soporte desde cero.
Un TIFF admite varias imágenes encadenadas en el mismo archivo, que es como los escáneres de documentos guardan un escaneo de diez folios. Cada página es una imagen completa con sus propias etiquetas.
Aquí está la sorpresa habitual. Este conversor decodifica la primera imagen del archivo y para: de un TIFF de diez páginas sale la página uno y el resto se queda atrás. Vale también para el destino PDF, que aunque tiene páginas recibe una sola. Un expediente que tenga que conservar sus folios debe salir con todos ellos del escáner o del gestor documental que escribió el TIFF, no de una conversión posterior.
Cuando TIFF es el destino, el archivo se escribe sin compresión: el escritor que usamos deja la etiqueta de compresión en «ninguna» y vuelca los píxeles tal cual, y no hay ningún ajuste que cambie eso. Tiene un precio que conviene decir en voz alta: el resultado pesa bastante más que el PNG equivalente, que guarda exactamente los mismos píxeles y además los comprime. Si lo que buscabas era un archivo sin pérdida y pequeño, el destino correcto es PNG.
Lo que sí conserva son los píxeles, que no es poco. TIFF y PNG son los dos únicos destinos de la cadena de imagen que los mantienen intactos; el TIFF de salida guarda la transparencia en lugar de aplanarla sobre un fondo, y no ofrece control de calidad porque no hay ninguno que ofrecer. Lo que nunca conserva es más de un fotograma: el TIFF que produce este sitio es siempre de una sola página.
Muchas normas de archivo piden TIFF bitonal: un bit por píxel, negro o blanco, normalmente con compresión de fax del grupo 4. Para texto impreso es asombrosamente eficiente y una página escaneada puede quedarse por debajo de 100 kB.
Producirlo obliga a elegir un umbral, y elegirlo mal borra trazos finos, sellos desvaídos, anotaciones a lápiz y cualquier gris. Los programas de escaneo lo hacen bien porque adaptan el umbral a cada zona del folio. Un conversor genérico que aplica un único valor a todo, no; por eso el paso a bitonal pertenece al escaneo y no a lo que se haga con el archivo después.
El limpiador de metadatos de este sitio trabaja con JPG, PNG, WebP, PDF, los formatos de Office, unos cuantos contenedores de vídeo y MP3, FLAC y WAV. TIFF no está, y la ausencia es deliberada: un TIFF es una estructura de directorios de imagen, exactamente la misma que EXIF tomó prestada. En un TIFF, «los metadatos» y «el directorio de la imagen» son el mismo objeto, así que vaciar lo uno es desarmar lo otro.
En una conversión la pregunta ni siquiera se plantea. La imagen se decodifica a píxeles y se vuelve a codificar, y por ese camino no viaja ningún bloque EXIF: la fecha, el modelo del escáner, el perfil de color incrustado y cualquier coordenada desaparecen porque no hay nada que los transporte, no porque alguien los borre.
Gestión documental en despachos, aseguradoras y sanidad. Sistemas de presentación de expedientes especificados hace décadas. Artes gráficas, donde el TIFF en CMYK sigue siendo un formato de entrega normal. Normas de conservación que lo nombran por escrito. Imagen científica y médica. Y programas de escaneo que llevan escribiendo TIFF desde los años ochenta y no ven motivo para dejar de hacerlo. Nadie elige TIFF por comodidad en 2026: se lo eligen, y esa es la situación de casi todo el que llega aquí con uno.
Para salir de él: PNG cuando cada píxel importe, porque pesa una fracción y lo abre cualquier programa de este siglo; JPG cuando haya que enviarlo y el contenido sea fotográfico o un documento que se va a leer; PDF cuando el destino sea un expediente o una impresora, recordando que solo entra la primera página. Y merece la pena señalar que estas conversiones ocurren dentro del navegador, con un tope de 100 MB por archivo y sin que el TIFF salga del equipo. Dado lo que la gente escanea — contratos, historiales, escrituras, documentos de identidad — eso importa aquí más que en casi ninguna otra página del sitio.
| Extensión | .tif, .tiff |
|---|---|
| Tipo de medio | image/tiff |
| Publicado por | Adobe |
| Primera publicación | 1986 |
| Especificación | TIFF 6.0 |
Lo que dice esta página se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.