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Convertir EPUB a PDF todavía no funciona aquí. Esta página describe lo que hará la conversión; más abajo tienes las conversiones de EPUB que ya están en marcha.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
EPUB a PDF
Empezamos por lo que no hay. Maquetar un libro no es transcodificar: hace falta un motor de libros electrónicos completo, del tipo del que existe Calibre, y ese motor no está instalado en nuestro contenedor de conversión. Así que esta página no convierte tu EPUB, no te pide que lo subas y no envía nada a ninguna parte.
Lo que sí hay es la parte que conviene leer antes de ejecutar esta conversión en cualquier herramienta, aquí o en el escritorio: qué decide por ti el programa, qué se pierde por definición y qué archivos ni siquiera van a abrirse. Cuando el motor llegue, este par funcionará en nuestro servidor y no en el navegador, con el tope de 25 MB por archivo que se aplica a las conversiones de servidor.
Tres motivos explican casi todos los casos. Imprimir, porque ningún lector electrónico imprime y a veces una lectura obligatoria tiene que existir en papel. Anotar, porque marcar un PDF lo admite cualquier programa y lo abre cualquier compañero. Y sencillamente abrirlo, porque ni Windows ni macOS traen un lector de EPUB de serie, así que llega un libro y el doble clic no hace nada.
Ninguno de los tres es un defecto del formato. EPUB es el mejor contenedor para leer —es la razón por la que el texto se lee bien en un móvil— y convertirlo es decidir renunciar a eso para una tarea concreta. El modelo mental correcto es exportar, no mejorar.
Un EPUB no contiene páginas. Contiene capítulos en HTML, y la aplicación de lectura decide dónde acaba una pantalla según el aparato, la tipografía y el cuerpo que haya elegido quien lee. Dos personas leyendo el mismo libro ven cantidades distintas de él, y los números de página de un libro electrónico son estimaciones.
Un PDF es lo contrario: un número fijo de hojas fijas. Así que la conversión tiene que escoger un tamaño de página, una tipografía, un cuerpo y unos márgenes, maquetar el libro entero una vez y anotar dónde cayeron los saltos. Es una decisión de composición tomada por una máquina, y es la razón por la que el mismo libro convertido con dos herramientas distintas da dos recuentos de páginas distintos, sin que ninguno esté equivocado.
Cuerpo de letra, tipografía, interlineado, márgenes, modo nocturno y el reflujo que permitía leer con una mano en el metro: todo eso se decide en el momento de convertir y queda congelado. Un PDF en la pantalla de un móvil significa ampliar y arrastrar, que es exactamente la experiencia que EPUB vino a terminar.
Merece pensarlo con antelación en un caso concreto: cuando el motivo de convertir es la letra grande. Un cuerpo generoso elegido antes de la conversión produce un documento de verdad legible; convertir con el tamaño por defecto y ampliar después produce un documento que hay que barrer de izquierda a derecha en cada línea.
Como el resultado es fijo, las decisiones que importan son las de la entrada. Si el PDF es para imprimir, A4 con márgenes razonables es lo correcto en España y en la mayor parte de Hispanoamérica, y Carta si el destino es México o el ámbito estadounidense: son cinco milímetros de diferencia en el ancho y casi dos centímetros en el alto, suficiente para que una impresión salga con los márgenes descuadrados.
Si el destino es una tableta, una página más pequeña con un cuerpo mayor produce algo mucho más cómodo que un A4 reducido. Y si el PDF va a acabar proyectado o compartido en una pantalla apaisada, esa decisión también se toma ahora, porque después ya no hay reflujo que la corrija.
Un cómic, un libro de cocina, un álbum ilustrado infantil o un manual con figuras suele ser un EPUB de maquetación fija, donde cada página ya es un tamaño definido con todo colocado encima. Convertir eso se parece a una traducción directa, porque las páginas ya existen.
La novela es el caso difícil y el más común. No hay nada que traducir —solo texto y estructura—, así que todo lo relativo a la página es una elección del conversor. Por eso un libro corriente puede salir con un aspecto extrañamente genérico, y por eso los ajustes merecen un minuto en lugar de aceptar lo que venga puesto.
La mayor parte de lo que se compra en una tienda lleva gestión de derechos digitales, que cifra el contenido y lo ata a una cuenta o a un dispositivo. Un conversor que reciba uno devuelve un error en lugar de producir un documento, y eso es el cifrado funcionando, no un fallo del archivo ni de la herramienta.
Conviene nombrar el caso que más aparece por aquí: los préstamos de las bibliotecas públicas se descargan protegidos con Adobe y se leen a través de una aplicación autorizada; el archivo que aparece en la carpeta de descargas a menudo ni siquiera es el libro, sino un pequeño archivo de autorización. No es material convertible. Sí lo son los libros de editoriales y autores que decidieron no aplicar protección, los textos de dominio público de repositorios como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o Project Gutenberg, y todo lo que hayas producido tú.
La prueba más rápida no requiere ninguna herramienta especial: ábrelo en una aplicación de lectura corriente. Si se abre y se lee, no está protegido. Si la aplicación pide autorizar el dispositivo con una cuenta, o dice que el libro no le pertenece, la protección es la respuesta y ningún conversor la va a esquivar.
La segunda prueba es mirar dentro. Un EPUB es un ZIP: renombra una copia a .zip y ábrelo. Un libro sin protección enseña sus capítulos en HTML y sus imágenes con nombres reconocibles; uno protegido enseña un archivo de cifrado y contenidos ilegibles. Si eliminar la protección de un libro comprado es legal depende del país, y no es algo que se haga aquí.
Calibre hace este trabajo en el escritorio, es software libre, funciona en Windows, macOS y Linux y no tiene tope de tamaño ni cola. Todo lo que dice esta página sobre la página inventada, la tipografía y el cuerpo se aplica igual allí, y sus opciones de conversión son justamente donde se toman esas decisiones.
Hay un atajo que la gente olvida: si el objetivo es imprimir unas páginas concretas o anotar un capítulo, a menudo basta con abrir el EPUB en una aplicación de lectura e imprimir a PDF desde el sistema. El resultado tiene los mismos saltos de página inventados y se consigue en un minuto, sin instalar nada.
El PDF es una interpretación del libro, a un tamaño, hecha para un fin. El EPUB es el libro, y es la versión que se adapta a lo que sea que lo leas la próxima vez, incluidos aparatos que todavía no existen.
Eso pesa más que antes ahora que el hardware de Kindle acepta EPUB directamente, lo que eliminó el último hueco serio de compatibilidad del formato. Convierte para la imprenta, para las anotaciones o para la máquina incómoda, y guarda el original como la copia que de verdad tienes.
| EPUB | ||
|---|---|---|
| Nombre completo | Electronic Publication | Portable Document Format |
| Extensión de archivo | .epub | |
| Tipo de medio | application/epub+zip | application/pdf |
| Compresión | — | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 2007 | 1993 |
| Publicado por | W3C | Adobe |
| Especificación | EPUB 3.3 | ISO 32000-2 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Color que puede describir | — | RGB, CMYK, escala de grises |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | AZW3, MOBI | DOCX, HTML |
las propiedades del documento pueden pasar: EPUB y PDF tienen dónde guardarlo.
EPUB y PDF admiten varias páginas, así que un documento de varias sigue siendo un solo archivo.
PDF se abre en cualquier navegador actual. EPUB llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
Los programas de siempre no coinciden: EPUB se abre en Calibre, Apple Books y Kobo, y PDF en Adobe Acrobat, Preview y LibreOffice Draw, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
EPUB es el formato de W3C, publicado en 2007. Está recogido en EPUB 3.3, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
PDF viene de Adobe y es de 1993, recogido en ISO 32000-2. Adobe Acrobat, Preview y LibreOffice Draw lo leen.
Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos.
Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso.
EPUB y PDF describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Los libros electrónicos se readaptan al tamaño de pantalla y los PDF no. Dónde caen los saltos de página se decide durante la conversión.
las propiedades del documento pueden pasar: EPUB y PDF tienen dónde guardarlo.
Lo que esta página afirma sobre EPUB y PDF se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.