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PPS
Un archivo de PowerPoint que arranca directamente en la presentación en lugar de en la edición.
PPS
PPS es un formato binario, que solo significa algo para un programa que lo conoce. Se usa para entregar un archivo terminado.
La extensión es .pps y el nombre completo, PowerPoint Slide Show. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Microsoft lo publicó en 1990.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Está escrita y se puede implementar, aunque quien decide cómo será la próxima versión es el fabricante. En la práctica basta para que el archivo siga abriéndose; no basta para confiarse.
Sigue abriéndose en todas partes y los programas antiguos aún lo escriben, pero ya no se construye nada nuevo a su alrededor. Convierte lo que quieras conservar y no lo elijas para algo que empieza hoy.
Un archivo PPS no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
PPS contiene una presentación: una diapositiva por pantalla, dimensionada para un proyector y no para el papel.
Eso decide cómo se convierte: una página por diapositiva, con las animaciones aplanadas, porque una página no puede aparecer por etapas.
Microsoft PowerPoint lo lee, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
PPS está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.
Un PPS contiene exactamente lo mismo que un PPT. La diferencia es una marca: haces doble clic y PowerPoint se salta el editor por completo y empieza a proyectar por la primera diapositiva, y cuando la sesión acaba la aplicación se cierra.
Existe para el caso en que una presentación está para verse y no para trabajar sobre ella: una pantalla que se repite sola en un mostrador, un informe enviado a alguien que no debería editarlo, una charla en un portátil que va a arrancar otra persona.
Tres caminos, los tres rápidos. Renombra el archivo de .pps a .ppt, o de .ppsx a .pptx, y abre con normalidad: los formatos son idénticos, así que no se está engañando a nadie. O abre PowerPoint primero y usa Archivo, Abrir, que ignora la marca. O pulsa con el botón derecho sobre el archivo y elige Editar si aparece la opción.
LibreOffice Impress abre un PPS directamente en el editor y en la práctica ignora la distinción, que es la respuesta más simple en una máquina sin PowerPoint.
Vale la pena señalarlo porque a veces se elige el formato como si lo fuera. Un PPS evita la edición accidental y nada más: el contenido está intacto, el archivo se renombra en dos segundos y cada imagen y cada palabra están al alcance de quien las quiera.
Si una presentación de verdad no debe modificarse, la respuesta es un PDF. Un PPS es una comodidad para quien presenta, no un control sobre quien mira.
Durante unos quince años, el PPS fue el vehículo de un género entero de contenido que circulaba por internet: colecciones de fotografías, montajes con música, chistes, mensajes de superación, todo reenviado de buzón en buzón y muy a menudo desde una cuenta de trabajo. Quien usara el correo en los años dos mil recibió cientos.
Esa historia explica que el formato siga apareciendo y que los sistemas de correo lo miren con recelo. Los archivos de presentación fueron un vehículo popular de programas maliciosos — un PPS podía llevar macros sin que la extensión dijera nada — y muchas pasarelas los eliminan o los ponen en cuarentena. Los equivalentes modernos separan las dos cosas: PPSX no puede contener macros y PPSM sí.
PPS es la presentación autoejecutable binaria anterior a 2007, la que se corresponde con PPT. PPSX es la moderna, la que se corresponde con PPTX: comprimida, con una norma documentada detrás e incapaz de alojar macros. PPSM es un PPSX con las macros permitidas.
Cualquier cosa que siga en la forma binaria antigua merece convertirse, por los mismos motivos que un PPT: un archivo bastante más pequeño, una norma abierta en lugar de un binario descifrado por ingeniería inversa, ningún contenido ejecutable invisible, y ninguna dependencia de un soporte de software que lleva años estrechándose.
La extensión por sí sola no crea una presentación autónoma. Lo que la crea es la configuración de la proyección: elegir el modo de exposición que se repite hasta pulsar Escape y fijar los tiempos de cada diapositiva para que avance sola en lugar de esperar un clic.
Guardando eso como PPSX se obtiene un archivo que arranca, corre y vuelve a empezar con un doble clic, que es lo que necesita de verdad una pantalla de recepción o un expositor de feria. Sin los tiempos, un PPS abre a pantalla completa y se queda en la primera diapositiva esperando a que alguien toque una tecla.
Un PPS y un PPT contienen las mismas diapositivas en el mismo formato binario. La extensión cambia cómo abre PowerPoint el archivo — directo a la proyección en lugar de al editor — y no cambia absolutamente nada de lo que hay dentro.
Lo que significa que renombrar un PPS a PPT lo abre para editar, y eso no es un truco sino la salida prevista. También significa que el formato no ofrece protección de ninguna clase: quien quiera las diapositivas las tiene, y tratar la extensión como una forma de impedir que el destinatario edite una presentación no ha funcionado nunca.
Aquí solo hay una salida, a PDF, y la produce LibreOffice, que no funciona dentro de un navegador. Es una de las 89 combinaciones del sitio en las que el archivo se envía: llega a api.quinvert.com, se escribe como input.pps en una carpeta temporal creada para ese trabajo, de manera que el nombre que tú le diste no llega al disco, y la carpeta se elimina al terminar, también cuando algo falla. El contenedor donde corre LibreOffice no tiene salida a internet.
El tope para esta conversión es de 25 MB por archivo, y no los 100 MB de las conversiones que se resuelven en tu equipo. Este sitio tampoco escribe PPS: es un formato del que se lee y al que no se convierte, así que para volver a una presentación editable el camino sigue siendo renombrar el archivo o abrirlo desde PowerPoint o Impress.
Para casi todo, un PDF. Se abre en cualquier aparato, no ejecuta código, se ve igual para todo el mundo y quien lo recibe no necesita PowerPoint ni un visor. Para una presentación que se distribuye en vez de exponerse, es casi siempre el archivo correcto.
La exportación a vídeo es la otra respuesta moderna, y la buena cuando la presentación tiene tiempos, transiciones o locución: PowerPoint genera MP4 directamente y un vídeo se reproduce en cualquier dispositivo sin que nadie tenga instalado el programa de presentaciones.
| Extensión | .pps |
|---|---|
| Tipo de medio | application/vnd.ms-powerpoint |
| Publicado por | Microsoft |
| Primera publicación | 1990 |