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WMA
El formato de audio de Microsoft de la época de Windows Media. Las colecciones de CD copiados están llenas de él.
WMA
WMA es un códec: la codificación en sí, no la caja en la que viaja. Se usa para entregar un archivo terminado.
La extensión es .wma y el nombre completo, Windows Media Audio. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Microsoft lo publicó en 1999.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Leerla fuera del software del propio fabricante depende del trabajo de otras personas, casi siempre por inspección y no por documentación. Eso funciona casi siempre y a veces no, y esa es la razón para convertir lo que pienses conservar.
Quien lo creó siguió adelante, y la compatibilidad se retira en vez de ampliarse. Lo que todavía esté en este formato conviene moverlo mientras existan herramientas para moverlo.
WMA descarta detalle para mantenerse pequeño, y lo que descarta no vuelve. Es el intercambio correcto para algo que se mira y el equivocado para algo que se edita: cada nuevo guardado se lleva otro bocado.
Hasta 8. Dos cubren el estéreo y es lo que es casi todo; más de dos es sonido envolvente, y es la parte que más probablemente se mezcle hacia abajo al convertir a un formato que no lo define.
Windows Media Player y VLC lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
WMA está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.
Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
De ahí sale casi todo WMA que existe. El Reproductor de Windows Media extraía los CD a WMA por defecto durante años, así que quien pasó sus discos al ordenador entre 1999 y 2010 sin tocar ninguna opción tiene una colección entera en este formato — a menudo la única copia, porque los discos acabaron hace tiempo en una caja o en un rastro.
El resto viene de las tiendas de descarga de aquella época, de los teléfonos con Windows Mobile y de las grabadoras de voz y los programas de dictado que se vendían con Windows. Hoy no lo crea prácticamente nada, y por eso esta página trata de una migración y no de un formato.
WMA Standard es el códec con pérdida corriente, el de un CD extraído. WMA Pro es una versión posterior y mejor que muchísimo menos software entiende. WMA Lossless es realmente sin pérdida, idéntico bit a bit al CD, y es el que conviene identificar antes de tocar nada. WMA Voice es un códec de voz de baja tasa que sale de las grabadoras y los dictáfonos.
Los cuatro usan la misma extensión, y la diferencia pesa muchísimo a la hora de convertir. Pasar un archivo sin pérdida a MP3 tira información real; pasar uno con pérdida a FLAC no gana nada y multiplica el tamaño. Cualquier reproductor que muestre los detalles del archivo te dice cuál tienes en cinco segundos.
La música comprada en las tiendas de aquella época, y las descargas de los servicios de suscripción de entonces, iban envueltas en un DRM atado a una licencia de un ordenador concreto. Esos servidores de licencias ya no existen.
Un archivo protegido no se convierte: cualquier herramienta devuelve un error en lugar de audio. Los que extrajiste tú de tus propios CD no llevan DRM y se convierten con normalidad, que es la inmensa mayoría de lo que la gente conserva. Si una colección entera se niega en bloque, es que fue comprada y no extraída, y no queda ninguna vía admitida de vuelta.
El Reproductor de Windows Media se retiró, el mundo de Apple nunca reprodujo WMA, ningún navegador lo admite, ningún teléfono lo abre de fábrica y la mayoría de equipos de coche y de aparatos de salón lo rechazan. VLC y un puñado de reproductores de escritorio siguen ahí.
Ese es el argumento práctico para migrar: no que el formato sea malo, sino que la lista de aparatos capaces de reproducirlo se acorta cada año mientras la de MP3 o FLAC no. Una discoteca que nadie puede escuchar ha dejado de ser una discoteca.
Las conversiones desde WMA figuran en el registro con el estado de pendientes. No están construidas y no funcionan hoy, y la página no va a fingir lo contrario.
La nota que acompaña a esa regla explica por qué. El navegador solo ofrece los códecs que tiene el sistema operativo debajo, y WMA no está entre ellos por ser propietario; leerlo obligaría a incluir un decodificador propio, es decir una compilación de ffmpeg, y antes hay que resolver la cuestión de licencia que eso abre. Mientras tanto, el trabajo se hace en el escritorio con VLC o con ffmpeg.
WMA y WMV van dentro del mismo contenedor ASF y empiezan por los mismos ocho bytes de identificador. La cabecera prueba el envoltorio y nada más: no dice si dentro hay música o película.
Este sitio detecta el formato por firma además de por extensión, y durante un tiempo la entrada de vídeo pesaba más que la de audio, así que cada .wma que alguien soltaba se anunciaba como un WMV mal etiquetado y se le ofrecían las conversiones equivocadas. Se arregla mirando el tipo de flujo declarado dentro, que es lo único que distingue de verdad a los dos.
Desde WMA Lossless, a FLAC. Los dos son sin pérdida, no se cede nada, y FLAC es un formato abierto que entiende cualquier reproductor serio. Es el único caso en que la conversión sale gratis.
Desde WMA Standard, a MP3 o AAC a tasa alta, 256 o 320. El origen ya venía con pérdida, así que esto es una segunda pasada con pérdida y no hay forma de esquivarlo; una tasa alta deja el daño por debajo de lo que nadie va a oír en un equipo normal. El error que conviene evitar es pasar un WMA con pérdida a FLAC: produce un archivo mucho más grande con exactamente el mismo audio degradado dentro.
Parte de la mejor copia que tengas, que es el WMA y no algo que ya convertiste antes. Convierte de una sola vez y no por etapas, porque cada paso con pérdida se acumula. Y guarda los originales hasta que la colección nueva lleve unos meses en uso: el disco es barato y volver a extraer discos que ya no tienes no es posible.
Si parte de los CD sigue en una estantería, extraerlos otra vez a FLAC gana a cualquier conversión, porque empieza en el disco y no en una copia degradada de él. Para el resto, una conversión cuidadosa hecha una vez es lo mejor que se puede hacer, y merece la pena adelantarse al próximo reproductor que retire el soporte.
| Extensión | .wma |
|---|---|
| Tipo de medio | audio/x-ms-wma |
| Publicado por | Microsoft |
| Primera publicación | 1999 |