MP3

¿Qué es un archivo MP3?

El formato de audio que reproduce todo. Con pérdida, pequeño, treinta años de antigüedad e imbatible en compatibilidad.

Qué es MP3

MP3 es un códec: la codificación en sí, no la caja en la que viaja. Se usa para entregar un archivo terminado, los teléfonos y la transmisión.

La extensión es .mp3 y el nombre completo, MPEG Audio Layer III. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.

De dónde viene MP3

Fraunhofer IIS lo publicó en 1993. La especificación es ISO/IEC 11172-3.

A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.

La especificación es pública

Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.

Se cambia detalle por tamaño

MP3 descarta detalle para mantenerse pequeño, y lo que descarta no vuelve. Es el intercambio correcto para algo que se mira y el equivocado para algo que se edita: cada nuevo guardado se lleva otro bocado.

Qué más puede llevar

MP3 puede contener una disposición que le permite empezar a reproducirse antes de haber llegado entero.

Eso importa sobre todo al convertir: lo que el destino no puede contener se descarta, casi siempre sin aviso.

Cuántos canales de audio

Hasta 2. Dos cubren el estéreo y es lo que es casi todo; más de dos es sonido envolvente, y es la parte que más probablemente se mezcle hacia abajo al convertir a un formato que no lo define.

Qué abre MP3

Audacity, VLC y iTunes lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.

Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.

Abrirlo en el navegador

Cualquier navegador actual lo lee.

Eso lo convierte en algo que puedes poner en una página o adjuntar a un mensaje sin preguntarte qué tiene instalado el otro lado.

Qué puede llevar además del contenido

MP3 puede guardar las etiquetas ID3.

Que algo de esto sobreviva a una conversión depende por completo del destino, y la respuesta honesta suele ser «una parte».

Es un formato de entrega

MP3 está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.

Qué sale mal con él

Las quejas recurrentes: se degrada un poco cada vez que se vuelve a guardar.

Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.

Perdió la discusión técnica y se quedó igualmente

AAC suena mejor al mismo tamaño. Opus suena mejor todavía, sobre todo cuando el bitrate baja. Los dos son posteriores, los dos son superiores, y ninguno ha desplazado al MP3 en el trabajo que más veces hace falta: entregarle un archivo de audio a alguien de cuyo equipo no sabes absolutamente nada.

Ese es todo su argumento hoy. Cualquier equipo de coche, cualquier teléfono, cualquier navegador, cualquier reproductor barato, cualquier formulario de subida y cualquier programa escrito desde 1995 lee un MP3. La compatibilidad se acumula de una manera en que la calidad no lo hace, y un archivo que suena en todas partes gana a un archivo mejor que suena en casi todas.

Las patentes caducaron en 2017 y lo que cambió fue el software

El MP3 estuvo cubierto por una bolsa de patentes de Fraunhofer y Technicolor, y durante casi toda su vida un codificador necesitaba licencia. Las últimas caducaron en 2017 y Fraunhofer anunció el fin del programa de licencias.

El efecto se notó en los programas, no en los archivos. Los proyectos libres pudieron incluir un codificador sin revisión legal, las distribuciones dejaron de apartarlos en repositorios restringidos, y desapareció la incomodidad de un formato que todo el mundo usaba y no todo el mundo podía escribir legalmente. Los archivos que ya existían no cambiaron en nada.

Qué bitrate, y a partir de dónde deja de notarse

Para voz —entrevistas, pódcast, notas de audio, clases— 128 kbps va sobrado y 96 es defendible. Para música, 192 kbps es el valor sensato y 320 es el punto a partir del cual casi nadie distingue el archivo del original en una prueba a ciegas.

El número útil es cuánto ocupa una hora: unos 57 MB a 128 kbps, 86 a 192 y 144 a 320. Por debajo de 128 el daño empieza a oírse en música, y se oye primero en los platillos, en los aplausos y en las colas de reverberación, que es justo lo que al codificador le cuesta más modelar.

Bitrate variable, y la duración que miente

El bitrate constante gasta los mismos bits en un silencio que en una orquesta entera. El variable reparte según la dificultad, da un archivo más pequeño con la misma calidad y es la mejor opción para cualquier cosa que vayas a conservar.

Su molestia recurrente es que algunos reproductores estiman la duración a partir del tamaño y del bitrate en vez de leerla como es debido, así que el archivo muestra una duración equivocada y la barra de avance cae donde no toca. Una cabecera VBR bien escrita lo resuelve y casi todos los codificadores la escriben; cuando un archivo se comporta así, lo normal es que falte esa cabecera, no que el audio esté dañado.

Cada codificación cuesta, así que codifica una sola vez

El MP3 descarta el audio que su modelo considera inaudible. Volver a codificar un MP3 descarta más, guiado por un modelo que no sabe qué quitó la pasada anterior, así que la calidad cae más deprisa de lo que sugiere el bitrate: un archivo a 320 kbps hecho a partir de uno de 128 es más grande y peor que el de partida.

Si hacen falta varias versiones a varios bitrates, saca cada una del mejor original que tengas y no una de otra. Es también la razón por la que pasar un MP3 a WAV devuelve el tamaño de un archivo sin comprimir y no devuelve nada de lo que se quitó: lo descartado no está, y ningún formato lo reconstruye.

Etiquetas ID3: dos versiones conviviendo en el mismo archivo

El MP3 no tenía metadatos, así que se le añadieron por fuera. ID3v1 son 128 bytes al final del archivo con campos de longitud fija —treinta caracteres para el título, un género elegido de una lista numerada— y es la razón por la que los reproductores antiguos cortan los títulos largos.

ID3v2 va al principio, no tiene un límite práctico de tamaño, admite Unicode y guarda la carátula. La mayoría de los archivos llevan las dos por compatibilidad. Cuando una canción aparece con el título destrozado en un reproductor y correcto en otro, lo habitual es que las dos etiquetas se contradigan y ese reproductor esté leyendo la vieja.

Para una sola voz, mono, y el archivo se parte por la mitad

Muchísimas grabaciones son archivos estéreo que llevan un único micrófono duplicado en los dos canales: videollamadas, notas del móvil, entrevistas con una sola fuente. Codificar eso en estéreo gasta el doble de bitrate en decir dos veces lo mismo.

Mono a 96 o 128 kbps suena igual que estéreo al doble cuando solo hay una voz, y ocupa la mitad. El estéreo se reserva para la música, para lo que tenga un campo estéreo de verdad y para las grabaciones con dos personas en canales separados.

Cuándo hay que entregar otra cosa que no sea un MP3

AAC cuando el destino es un móvil, un ordenador o una plataforma de streaming: mejor al mismo tamaño y lo lee todo lo moderno. Opus para voz, donde saca una ventaja enorme a bitrates bajos. FLAC cuando la grabación es la copia de archivo y no puede perderse nada. WAV cuando un editor o una herramienta de transcripción exige entrada sin comprimir.

MP3 cuando no sabes qué va a abrirlo. Es un caso más estrecho que hace quince años y sigue siendo extremadamente frecuente: un adjunto para un desconocido, un archivo para el coche, una subida a un formulario cuya lista de formatos aceptados se escribió hace tiempo.

Cómo se convierte en esta página

La codificación ocurre dentro de la pestaña del navegador, sobre los códecs del propio equipo, así que el audio no se transmite a ninguna parte. Para lo que la gente convierte de verdad —entrevistas bajo embargo, grabaciones médicas o judiciales, notas de voz, música sin publicar— eso pesa más de lo que parece. Y como el codificador de MP3 se carga como módulo aparte cuando el navegador no trae el suyo, el audio siempre tiene una respuesta, cosa que el vídeo no puede prometer.

También quita la espera: no hay subida que aguantar ni cupo diario que agotar. El límite es de 100 MB por archivo y de 100 archivos por lote, así que una carpeta de grabaciones de una hora entra en tandas de cien en lugar de en un solo arrastre. Si lo que quieres no es convertir sino limpiar, la herramienta de metadatos corta bytes sin descodificar: el audio sale idéntico bit a bit y lo que desaparece son las etiquetas y la carátula.

Los datos, en un solo sitio

Identificadores y procedencia del formato MP3.
Extensión.mp3
Tipo de medioaudio/mpeg
Publicado porFraunhofer IIS
Primera publicación1993
EspecificaciónISO/IEC 11172-3