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SBV
El formato de subtítulos propio de YouTube, el que sale de su herramienta de exportación.
SBV
SBV es un formato de texto plano que se abre en cualquier editor. Se usa para los subtítulos.
La extensión es .sbv y el nombre completo, YouTube Subtitle. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Google lo publicó en 2008.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está escrita y se puede implementar, aunque quien decide cómo será la próxima versión es el fabricante. En la práctica basta para que el archivo siga abriéndose; no basta para confiarse.
Existe para hacer bien una sola tarea para un grupo concreto de gente. Fuera de esa tarea es una mala elección por defecto, y dentro de ella no suele haber nada mejor.
YouTube Studio y Subtitle Edit lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
SBV está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
SBV es el formato de subtítulos propio de YouTube: lo produce su editor de subtítulos y lo ofrece su herramienta de descarga junto a SRT y VTT. No lo escribe nada más y lo lee muy poca cosa, así que un archivo con esta extensión viene de un único sitio.
Suele aparecer en dos situaciones. Alguien descarga sus propios subtítulos para corregirlos con calma fuera de la web, o alguien recupera la transcripción automática de un vídeo para reutilizar el texto. Las dos terminan en la misma pregunta: cómo meter esto en cualquier otra cosa.
Una hora de inicio, una coma, una hora de fin, todo en una línea. El texto del subtítulo en la línea o las dos siguientes. Una línea en blanco. Y vuelta a empezar. No hay numeración, no hay cabecera y no hay estilo de ningún tipo.
Las marcas de tiempo se escriben con horas, minutos, segundos y milésimas, con un punto delante de las milésimas y — este es el detalle que arruina las conversiones hechas a mano — sin rellenar las horas con un cero, de manera que un subtítulo en el minuto cuatro empieza por 0:04:12.500 y no por 00:04:12,500. Esa sola diferencia es la razón de que un SBV renombrado no sea un SRT que funcione.
Ni posición, ni colores, ni tipografías, ni marcas de quién habla, ni estilo alguno. En eso es más simple incluso que SubRip, que al menos tiene una costumbre para la cursiva que la mayoría de reproductores respeta.
Tampoco es exactamente un defecto. El formato existe para mover texto de subtítulos dentro y fuera de una aplicación web concreta, donde el aspecto lo decide el reproductor y no se espera que nadie diseñe nada. Se convierte en una limitación solo cuando el archivo sale de YouTube, que es justo la situación que trae gente a esta página.
SRT para cualquier cosa que se reproduzca en un ordenador, en un televisor o que se suba a otra plataforma. VTT para vídeo en una página web, porque es lo que aceptan los navegadores. Las dos conversiones son mecánicas: la estructura es tan parecida que lo único que cambia de verdad es la puntuación y el relleno de las marcas de tiempo.
Si el destino es otra plataforma de vídeo, mira qué admite antes de convertir: casi todas aceptan SRT, varias aceptan VTT y prácticamente ninguna acepta SBV. Subir el archivo tal cual a ver qué pasa es la forma lenta de averiguarlo.
Buena parte de la demanda de este formato no tiene nada que ver con subtitular. Lo que la gente quiere son las palabras: convertir una charla en un artículo, citar una fuente con exactitud, buscar en un vídeo largo los dos minutos que importan, o dar el texto de comer a otra herramienta.
Para eso las marcas de tiempo estorban, y quitarlas es trabajo de un editor de texto o de una búsqueda con expresiones regulares, porque aquí lo que se convierte son formatos de subtítulo entre sí. Ten presente qué era el origen: una transcripción automática vale para hacerse una idea y no vale para citar, y las palabras que peor reconoce son justamente los nombres propios y los términos técnicos, que son los que llevan el significado. Añádele que en español el reconocimiento automático se traga con frecuencia la diferencia entre el usted y el tú, los nombres con tilde y todo el vocabulario local.
Sirve cualquier editor de texto, y para corregir una transcripción automática suele ser el camino más rápido: la estructura se ve de un vistazo y el trabajo consiste en leer y reescribir, no en ajustar tiempos.
Guarda en UTF-8 — con acentos, eñes y signos de apertura de interrogación no es opcional —, mantén la línea en blanco entre bloques y deja las marcas de tiempo exactamente como estaban, con las horas sin cero delante y el punto antes de las milésimas. YouTube no perdona eso al subir, y un archivo rechazado da muy pocas pistas de por qué.
Como archivo de trabajo, no. No se lee en ninguna parte, no lleva nada que SRT no lleve y ata unos subtítulos a una sola plataforma.
Lo razonable es conservar los subtítulos en SRT — que manejan todos los editores, leen todos los reproductores y aceptan todas las plataformas — y convertir a lo que pida cada subida en el momento de subir. El SBV pasa entonces a ser un formato de tránsito por el que se pasa, no un archivo que se mantiene.
La conversión se hace en tu navegador, sin subir el archivo a ningún servidor, y lo que viaja entre formatos es una lista de bloques con hora de inicio, hora de fin y texto, con precisión de milésima. Todo lo que no quepa en esa forma se pierde por construcción, y eso conviene saberlo en las dos direcciones.
Con SBV como origen, hacia SRT y hacia VTT el resultado es exacto, porque el formato no lleva nada más que eso. Hacia ASS hay una pérdida pequeña y concreta: ese formato escribe las marcas de tiempo en centésimas, así que cada extremo se recorta hacia abajo hasta nueve milésimas. Con SBV como destino la cosa cambia. Si vienes de un ASS, todo el estilo — posición, tipografía, color, karaoke y efectos — se elimina al leer; si vienes de un VTT, se descartan los ajustes de cada línea, es decir la colocación, la alineación y el identificador, de modo que un rótulo colocado arriba para no tapar un cartel vuelve abajo y en el centro, encima del cartel. Y si el destino es MicroDVD, las horas se convierten en números de fotograma a 25 imágenes por segundo fijas: ese par no ofrece control de fotogramas — solo lo ofrece el sentido contrario, cuando MicroDVD es el origen —, así que con un vídeo a 24 o a 30 los subtítulos salen corridos y no hay nada que ajustar aquí.
| Extensión | .sbv |
|---|---|
| Tipo de medio | text/plain |
| Publicado por | |
| Primera publicación | 2008 |
El formato de subtítulos propio de YouTube, producido por su editor y por su herramienta de descarga. Guarda hora de inicio, hora de fin y el texto, sin estilo de ninguna clase, y fuera de YouTube casi nada lo lee.
Con cualquier editor de texto: es texto plano con una estructura muy sencilla. Los reproductores de vídeo normalmente no lo cargan, así que para usarlo como subtítulo hay que convertirlo antes a SRT o a VTT.
No. Las marcas de tiempo son distintas: SBV escribe las horas sin cero delante y pone un punto antes de las milésimas, mientras que SRT rellena las horas y usa una coma. Además SRT numera los bloques. Renombrar produce un archivo que la mayoría de reproductores rechaza.
Aquí se convierte entre formatos de subtítulo, así que las marcas de tiempo hay que quitarlas con un editor de texto o con una búsqueda y sustitución. Recuerda que una transcripción automática sirve para orientarse y no para citar: los nombres propios y el vocabulario técnico son donde más falla.
SRT en casi todos los casos, y VTT cuando la plataforma o el reproductor web lo pidan. El soporte de SBV fuera de YouTube es prácticamente inexistente, así que conviene convertir antes y no después de un rechazo.
Casi siempre porque se alteró el formato de las marcas de tiempo — las horas deben ir sin cero delante y con un punto antes de las milésimas — o porque desapareció alguna línea en blanco entre bloques. Guardar en UTF-8 y no tocar las líneas de tiempo evita las dos cosas.