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Aquí puedes convertir HEIF a ICO gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
HEIF a ICO
Un icono se muestra casi siempre a 16, 32 o 48 píxeles. A 16 píxeles de lado tienes 256 píxeles en total, que dan para unas tres formas y dos colores. Una fotografía está hecha de centenares de miles de diferencias tonales pequeñas, y todas ellas se promedian hasta desaparecer a esa escala.
Lo que sale no es una fotografía pequeña, es una mancha de color. Por eso todos los iconos que recuerdas —una carpeta, un sobre, la marca de una empresa— están dibujados como un puñado de formas de alto contraste en vez de fotografiados. Nada de lo que hace la conversión cambia eso, y saberlo antes de dedicarle una tarde es lo más útil que tiene esta página.
El archivo son seis bytes de cabecera, dieciséis bytes de directorio por cada tamaño, y después una imagen PNG por cada uno. La especificación admite también un mapa de bits crudo, que es lo que significaba originalmente, y usar PNG deja el archivo en una fracción del tamaño.
Cuántas entradas hay lo decides tú, y por defecto son tres: 48, 32 y 16 píxeles, escritas de mayor a menor. Ese es el archivo multitamaño que la gente da por supuesto cuando dice «favicon.ico», y lo que muestra el icono lee el directorio y coge la entrada que le conviene en vez de reescalar una imagen grande por su cuenta. Lo que no hace es cambiar la imagen: la versión de 16 píxeles sigue siendo tu fotografía a 16 píxeles.
ICO guarda el ancho y el alto de cada imagen en un byte cada uno, así que 256 es el valor más grande que el formato sabe describir. El lado más largo de tu imagen se reduce hasta ese techo antes que cualquier otra cosa —una foto de 4.032 píxeles pasa a 256— y cada tamaño del archivo se saca a partir de ahí.
Fíjate en que la reducción se aplica al lado largo y no al ancho, que es la elección correcta y también la que sorprende: en una foto vertical, lo que se ajusta a 256 es la altura. El valor 256 no cabe en un byte, de modo que el formato lo escribe como 0, y eso es lo que ves en el directorio cuando pides ese tamaño. Parece un fallo al mirar el archivo con un editor hexadecimal y es la especificación.
Una foto de teléfono es 4:3 o 3:2 y un icono es cuadrado. Esta conversión reduce la imagen y la centra; no la recorta y tampoco la estira. Un original de 4.032 por 3.024 se dibuja ocupando tres cuartas partes de cada entrada cuadrada, con transparencia rellenando el resto: es un ICO legítimo y sin deformar, y una cuarta parte del icono gastada en nada.
Así que recorta antes. Cuadra el HEIF con lo que ofrezca el teléfono o el ordenador, elige el recorte pensando en qué será legible cuando mida una doceava parte de eso, y convierte después. A 16 píxeles, la diferencia entre una imagen que llena el cuadrado y otra que llena tres cuartos son cuatro filas de píxeles de dieciséis, que es casi todo lo que tenías.
El control acepta una lista separada por comas y hace tres cosas con ella antes de escribir nada: recorta cualquier valor por encima de 256, elimina los repetidos y ordena de mayor a menor. Si lo que escribes no se puede interpretar, o lo dejas vacío, lo que sale es una sola entrada de 256 píxeles.
Hay un comportamiento que conviene conocer porque no es el que suele esperarse: el escalado no se detiene en el tamaño original. Si tu imagen tiene 120 píxeles de lado y pides 256, la entrada de 256 se genera ampliando, no recortando la petición. Nada se inventa con eso; simplemente estás guardando una versión ampliada y blanda de algo que ya era pequeño.
La razón de que ICO sea un contenedor es que puede llevar varias imágenes y dejar que el sistema escoja la más cercana al tamaño que necesita. Un favicon.ico tradicional lleva las versiones de 16, 32 y 48 píxeles en un solo archivo, cada una dibujada o ajustada para esa escala. Este par escribe ese juego, y el control de tamaños lo extiende hasta 256 o lo reduce a una sola entrada.
Toma la mejora por lo que es. Tres entradas significan que nada aguas abajo tiene que reescalar tu icono al dibujarlo, lo cual es una ganancia real en una marca dibujada y marginal en una fotografía: el problema a 16 píxeles nunca fue que el reescalado estuviera mal hecho, sino que no hay fotografía que sobreviva a medir dieciséis píxeles. El juego sale de la misma imagen a tres escalas.
Como la carga útil es un PNG, el icono puede llevar un canal alfa completo, y un original con el fondo recortado llega con el recorte intacto. ICO es uno de los pocos destinos de imagen de este sitio que no aplana la transparencia, y los iconos se benefician enormemente de ello: una forma sobre transparencia se sienta bien tanto en una barra de tareas oscura como en una pestaña clara.
Un HEIF de cámara es un rectángulo de píxeles opacos, así que lo que obtienes es un rectángulo, y sobre un tema oscuro ese rectángulo se anuncia como un cuadrado brillante en una fila de formas. Aquí no se quita ningún fondo, y adivinar un recorte no es algo que deba hacer un conversor de formatos: ese trabajo va en un editor de imagen, antes de esta página.
A veces no hay ninguna marca dibujada: una peluquería, un taller, un bar de barrio, un producto que solo existe como un objeto que alguien fotografió. El camino que funciona es dejar de intentar representar la imagen entera y quedarse con un elemento —la silueta de la botella, la cabeza del animal, el color de la puerta— y recortar muy pegado a él.
Y luego pruébalo con honestidad. Convierte, y mira el icono a su tamaño real en una pestaña junto a otras doce, no ampliado en una vista previa. Si no distingues el tuyo de sus vecinos de un vistazo, el recorte no está lo bastante apretado, y ninguna resolución arregla eso. Subir el contraste y simplificar el fondo antes de convertir compra más legibilidad a 16 píxeles que cualquier otro cambio.
Dos propiedades de la fotografía de teléfono actual trabajan directamente en contra. La primera es la profundidad de campo corta: los modos de retrato y de primer plano desenfocan el fondo a propósito, y un fondo desenfocado reducido a 32 píxeles es un borrón indiferenciado que compite con el sujeto en vez de separarse de él.
La segunda es la sutileza tonal. El procesado de un móvil produce imágenes agradables, de contraste bajo y con detalle en las sombras, que es justo lo contrario de lo que sobrevive a una reducción extrema. Los iconos funcionan por contraste duro entre dos o tres zonas. Si tienes que usar una fotografía, elige una tomada plana contra un fondo liso y cuenta con subirle el contraste antes de convertir.
A diferencia de las páginas hacia JPG o WebP, esta no ofrece un deslizador de calidad. Las imágenes de dentro del ICO son PNG, que no descarta información, así que no existe un número entre 1 y 100 que aplicar: la única decisión que reduce datos es a qué tamaños escribes, y ese es el control que sí tienes.
Eso hace que el tamaño del archivo dependa casi por completo de la lista de tamaños. Un juego de 16, 32 y 48 son unos pocos kilobytes; añadir una entrada de 256 lo multiplica, y en un favicon que descarga cada visitante eso sí se nota. Escribe la entrada grande solo si algo la va a pedir de verdad.
ICO es un formato de Windows y de navegador: accesos directos, la barra de tareas, la tira de pestañas, el favicon.ico en la raíz de un sitio. Si lo que necesitas es el icono de una aplicación móvil o de escritorio, esos sistemas piden imágenes PNG cuadradas a tamaños concretos con transparencia, y no aceptan un ICO en absoluto.
La distinción ahorra mucho trabajo perdido. Son entregables distintos que salen del mismo material de partida, y el material de partida es la parte donde merece la pena invertir, lo que devuelve la recomendación al principio: dibuja una marca en lugar de encoger una fotografía.
La imagen se descodifica a píxeles, se escala y se codifica como PNG una vez por cada tamaño, y los resultados se envuelven en el contenedor de iconos. Nada de la estructura original sobrevive a eso, así que el ICO no lleva EXIF, ni hora de captura, ni modelo de cámara, ni coordenadas. No se ha filtrado nada a propósito: sencillamente no hay camino para que un bloque de metadatos cruce una descodificación y dos recodificaciones.
Todo ocurre dentro de la pestaña, sobre tu propio procesador, sin subida y sin cuenta, con un techo de 100 MB por archivo que en un origen que acaba en 256 píxeles no vas a rozar. Conserva el HEIF: este sitio lee ese formato y no puede escribirlo, y además vas a querer recortar y convertir otra vez en cuanto veas el icono a su tamaño real.
| HEIF | ICO | |
|---|---|---|
| Nombre completo | High Efficiency Image File Format | Icono de Windows |
| Extensión de archivo | .heif | .ico |
| Tipo de medio | image/heif | image/x-icon |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 2015 | 1985 |
| Publicado por | MPEG | Microsoft |
| Especificación | ISO/IEC 23008-12 | — |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | De nicho |
| Profundidad de bits | 10 | 8 |
| Color que puede describir | YCbCr, gama amplia | RGB, paleta indexada |
| Imagen más grande | — | 256 px por lado |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | JPG, AVIF | PNG, SVG |
ICO contiene una página. Un archivo HEIF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
HEIF guarda hasta 10 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
La transparencia se conserva. HEIF y ICO guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
ICO se abre en cualquier navegador actual. HEIF llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y ICO guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
Los dos apuntan a trabajos distintos: HEIF a los teléfonos y la fotografía y ICO a la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
HEIF es el formato de MPEG, publicado en 2015. Registra 10 bits por canal.
ICO viene de Microsoft y es de 1985. GIMP y IcoFX lo leen.
ICO se publicó en 1985 y HEIF en 2015. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es libheif, el descodificador de referencia del HEIC de Apple; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. libheif se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
ICO comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Reducido a tamaños de icono; el detalle por encima de 256 píxeles se descarta.
ICO contiene una página. Un archivo HEIF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y ICO guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
HEIF guarda hasta 10 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.