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Aquí puedes convertir HEIF a PNG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
HEIF a PNG
Casi nunca de un teléfono. Los móviles de Apple escriben la variante con extensión .heic, y esa tiene su propia página. Un fichero con extensión .heif suele venir de otro sitio: la exportación de un programa de tratamiento de imagen, una cámara que no es un móvil, un lote entregado por un proveedor, la salida de un sistema de digitalización.
Ese origen suele ir acompañado de una intención concreta. Quien recibe un .heif rara vez quiere sólo verlo: quiere anotarlo, recortar algo de dentro, meterlo en una maqueta o entregárselo a una herramienta cuya documentación dice que no acepta entradas con pérdida. Para eso, un formato que reescribe los píxeles cada vez que se guarda es un problema, y PNG es la respuesta.
Hacia delante es una garantía real: el PNG guarda exactamente los valores de píxel que produjo el descodificador, y puedes abrirlo, guardarlo, copiarlo y volver a guardarlo sin que ninguno cambie. Ésa es la propiedad que necesita un flujo de edición y la que un formato con pérdida no puede ofrecer.
Hacia atrás no promete nada. La imagen ya había descartado información cuando se comprimió a HEIF, y ningún formato de destino puede reponerla. Una copia sin pérdida de un original con pérdida es exactamente eso: una copia fiel de lo que sobrevivió. Cualquiera que te venda la otra lectura te está vendiendo algo.
Merece la pena decirlo con precisión, porque es donde otras páginas se pasan de frenada. Este sitio aplana sobre un color de fondo únicamente en tres destinos: JPG, BMP y GIF. PNG no está entre ellos, así que aquí no se rellena nada y no hay ninguna decisión de color de fondo que tomar.
Lo que eso significa en la práctica es que PNG es el destino que no destruye la transparencia si la había, mientras que JPG la sustituye por un color sólido sin posible vuelta atrás. Si tu imagen es una fotografía, la cuestión es teórica: una fotografía es opaca de lado a lado. Si es un recorte, un rótulo o una pieza exportada con fondo despejado, es exactamente la razón por la que estás en esta página y no en la de JPG.
Todos los destinos con pérdida de este sitio muestran una cifra de calidad. Este par no, porque PNG no tiene modo con pérdida al que apuntar: el formato o guarda los píxeles o no es PNG. Un control aquí sería decorativo, y este sitio ya ha retirado un control decorativo en otro sitio precisamente por eso.
El único ajuste que existe es la anchura máxima. No es compresión, son menos píxeles, y es la palanca honesta: la altura baja con la anchura, así que una imagen de 4.032 píxeles reducida a 1.600 de ancho es una sexta parte de los datos antes de que el codificador empiece a trabajar, y el resultado sigue siendo más grande de lo que la mayoría de las cosas necesitan. Déjala en cero para conservar las dimensiones originales.
Un compresor al que no se le permite descartar sólo puede encontrar repetición, y una fotografía tiene muy poca. El ruido del sensor, el grano, la textura fina de una tela o de la vegetación: para un codificador sin pérdida eso es prácticamente ruido aleatorio, y el ruido aleatorio no comprime. HEIF, con permiso para tirar lo menos importante, mete la misma imagen en una fracción del espacio.
Multiplicar el tamaño por diez es una expectativa razonable con una fotografía, y no es señal de que algo haya salido mal. Donde PNG gana de verdad en tamaño es con el otro tipo de imagen: color plano, bordes duros, capturas de pantalla, diagramas, dibujo de línea. Un fichero con extensión .heif rara vez es una de esas cosas, aunque no nunca, como dice un apartado más abajo.
El codificador por sí solo deja bastante sobre la mesa, así que todos los PNG que salen de aquí pasan después por un optimizador en su nivel 2. La medición está anotada en el propio código: sobre una fotografía de 960 por 640 píxeles durante el desarrollo, 1.366 KB recién salidos del codificador y 468 KB después del optimizador. Dos tercios del fichero, a cambio de 464 milisegundos.
El nivel 3 se probó y se descartó: cuesta 1.133 milisegundos y no ahorra prácticamente nada más. Medio segundo es un coste real y es el intercambio correcto, porque el fichero es lo que estás esperando y dos tercios menos de bytes valen más que la espera que ahorrarías. Antes de que ese paso existiera, todos los PNG del sitio eran tres veces más grandes de lo necesario.
PNG está especificado hasta dieciséis bits por canal, que es más de lo que el origen puede llevar, así que sobre el papel esta conversión tiene sitio de sobra. En la práctica el descodificador de HEIF escribe en un búfer de ocho bits por canal, y ocho bits es lo que llega al codificador y lo que acaba en el fichero.
La consecuencia es estrecha y conviene decirla igual: una imagen de gama amplia con un degradado largo y suave puede recoger un ligero bandeado que no estaba en el original, y que un PNG de dieciséis bits habría evitado. Para cualquier cosa que no sea un fondo de estudio etalonado, nadie va a encontrar la diferencia.
HEIF es una especificación de contenedor y un fichero puede guardar más de una imagen: una ráfaga, un conjunto de alternativas, una secuencia, una versión auxiliar. El descodificador toma la imagen principal, que es la que cualquier visor enseña al abrir el fichero, y convierte ésa.
Para un flujo de edición eso es exactamente lo deseable: un fichero entra, un PNG sale, y nadie se encuentra con un lote inesperado de ocho imágenes con nombres que no eligió. Donde el contenedor guarde varias imágenes que de verdad importen, ese trabajo pertenece a un programa hecho para explorarlo y no a un conversor.
El PNG que sale lleva píxeles y nada más: ningún perfil de color, ningún modelo de cámara, ninguna hora de captura, ninguna posición. No es una función de privacidad añadida encima; se deriva de cómo funciona la conversión, porque descodificar a píxeles y volver a codificar no deja camino por donde viaje un bloque de metadatos. El codificador de imagen de este sitio recibe únicamente los píxeles y, donde el destino lo admite, una cifra de calidad.
Conviene tenerlo presente en las dos direcciones. Una imagen que vas a publicar sale limpia de las coordenadas del sitio donde se tomó, que suele ser una vivienda. Una imagen que vas a archivar pierde su fecha, así que si eso importaba, léela del HEIF antes de convertir y anótala en algún sitio que no sea el fichero.
Como cada salida es varias veces su entrada, una conversión por lotes tiene una huella que conviene pensar de antemano. Cincuenta imágenes que ocupan 120 MB como HEIF pueden aterrizar como bastante más de un gigabyte de PNG, todo ello escrito por el navegador en tu carpeta de descargas de una sola vez.
El tope de 100 MB de la capa gratuita se aplica al fichero de entrada, así que aquí nunca te va a frenar: ningún HEIF se acerca. Los límites que vas a encontrar de verdad son tu propio disco y, en una máquina con poca memoria, el navegador sosteniendo varias imágenes descodificadas a la vez. Convertir en tandas de diez en lugar de de cien es la respuesta práctica, y llevarse cada tanda como ZIP mantiene la carpeta de descargas navegable.
Todo lo anterior habla de fotografías, porque es lo que un fichero de este tipo suele contener. Los puntos fuertes reales de PNG están en otro sitio: color plano, bordes duros, texto, diagramas, dibujo de línea y capturas. Con esas imágenes es a la vez más pequeño que un formato con pérdida a igualdad de legibilidad y está libre de los halos blandos que la compresión con pérdida deja alrededor de las letras.
Y aparece con este origen más de lo que uno esperaría, porque los mismos contenedores acaban guardando capturas, documentos escaneados y gráficos exportados. Si eso es lo que tienes, PNG no es la opción cara sin pérdida: es la correcta, y la alternativa con pérdida se habría visto peor a un tamaño parecido.
El descodificador de HEIF y el codificador de PNG se ejecutan los dos en esta pestaña. No hay subida, no hay cola y no hay copia en un servidor con una política de retención que leer. Una carpeta se convierte en una sola pasada, con una fila de progreso por fichero y un botón para llevarse todo en un ZIP en cuanto haya dos terminados.
Para este par esa diferencia es práctica además de defensiva: las descargas de PNG son grandes, y treinta ficheros uno a uno son una tarde más lenta que un solo archivo comprimido. Y como nada viaja, el tiempo que tarda es el de tu procesador, no el de una subida que además tendrías que hacer dos veces si algo fallara.
| HEIF | PNG | |
|---|---|---|
| Nombre completo | High Efficiency Image File Format | Portable Network Graphics |
| Extensión de archivo | .heif | .png |
| Tipo de medio | image/heif | image/png |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 2015 | 1996 |
| Publicado por | MPEG | PNG Development Group |
| Especificación | ISO/IEC 23008-12 | ISO/IEC 15948 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | 10 | 16 |
| Color que puede describir | YCbCr, gama amplia | RGB, escala de grises, paleta indexada |
| Imagen más grande | — | 2.147.483.647 px por lado |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | JPG, AVIF | WebP, SVG, JXL |
PNG guarda una sola imagen fija. De un archivo HEIF animado queda el primer fotograma y se pierde el resto: la conversión sirve para extraer una imagen, no para llevarse el movimiento.
PNG contiene una página. Un archivo HEIF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
PNG no tiene dónde guardar las coordenadas GPS, así que no pasa del archivo HEIF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
La transparencia se conserva. HEIF y PNG guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
PNG se abre en cualquier navegador actual. HEIF llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y PNG guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
Los dos apuntan a trabajos distintos: HEIF a los teléfonos y la fotografía y PNG a las capturas de pantalla, logotipos y dibujo lineal y la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
HEIF es el formato de MPEG, publicado en 2015. Registra 10 bits por canal.
PNG viene de PNG Development Group y es de 1996, recogido en ISO/IEC 15948. Adobe Photoshop, GIMP y Paint.NET lo leen.
PNG se publicó en 1996 y HEIF en 2015. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es libheif, el descodificador de referencia del HEIC de Apple; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. libheif se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
No. PNG guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original.
PNG guarda una sola imagen fija. De un archivo HEIF animado queda el primer fotograma y se pierde el resto: la conversión sirve para extraer una imagen, no para llevarse el movimiento.
PNG contiene una página. Un archivo HEIF de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y PNG guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
Lo que esta página afirma sobre HEIF y PNG se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.