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Aquí puedes convertir HEIF a JXL gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
HEIF a JXL
La extensión importa más de lo que parece. Un fichero con extensión .heic viene casi siempre de un teléfono de Apple; uno con extensión .heif viene con mucha más frecuencia de otro sitio: la exportación de un programa de tratamiento, la salida de una cámara que no es un móvil, el volcado de un sistema de digitalización, un lote entregado por un proveedor.
Ese origen cambia quién está leyendo esto. No es alguien que quiere abrir una foto del verano, es alguien que tiene un conjunto de imágenes bajo su responsabilidad y está decidiendo en qué formato debería estar dentro de quince años. La respuesta honesta a esa pregunta no es «JPEG XL», y el resto de la página explica por qué.
La eficiencia y la conservación tiran en direcciones distintas. Un formato eficiente descarta lo que un observador probablemente no eche de menos; un formato de conservación no descarta nada y acepta ocupar lo que ocupe. Elegir el primero para el segundo trabajo es la confusión más cara que se comete en este terreno, y suele cometerse porque el argumento de la eficiencia está mejor escrito.
Lo que un plan de conservación necesita es aburrido: originales intactos, una especificación abierta, descodificadores que no dependan de un único proveedor, y —sobre todo— información sobre las imágenes guardada fuera de las imágenes. Ninguna de esas cuatro cosas se consigue recodificando la colección a un formato distinto.
Conviene decirlo antes que cualquier otra cosa. En este par el codificador recibe una cifra de calidad, con 82 por omisión, y escribe un fichero con pérdida. JPEG XL define un modo sin pérdida, pero no es el que se usa aquí, y elegirlo tampoco sería un buen negocio: conservaría fielmente los artefactos de compresión de la imagen original a varias veces el tamaño.
Además hay una segunda generación de por medio. El HEIF ya era una reconstrucción de la escena cuando llegó a tu disco, y el codificador de JPEG XL comprime esa reconstrucción y no la escena. Gasta parte de su presupuesto describiendo los defectos del primer codificador como si fueran contenido. No hay ningún ajuste que evite eso.
JPEG XL es famoso por una capacidad concreta: coger un fichero JPEG existente y guardarlo alrededor de un veinte por ciento más pequeño sin tocar los datos de imagen, de modo que el JPEG original se puede reconstruir tal cual. Es una propiedad genuina y es la razón por la que mucha gente llega al formato.
También es la razón por la que esta página empieza corrigiendo. Ese truco lee datos codificados de JPEG y los reempaqueta. Un HEIF no contiene nada parecido, así que no hay nada que reempaquetar: la imagen se descodifica a píxeles y se vuelve a codificar desde cero, exactamente igual que en cualquier otro par con pérdida del sitio.
Si lo que quieres es una copia que no descarte nada, en este conversor hay dos respuestas y no son las que se anuncian solas: PNG y TIFF. Son los únicos destinos de la línea de imagen en los que los píxeles llegan intactos al fichero. Todo lo demás —WebP, AVIF, JPEG XL, GIF, ICO— vuelve a codificar con una cifra de calidad, aunque el formato defina un modo sin pérdida que aquí no se pide.
Eso no convierte a PNG y TIFF en la respuesta para toda la colección. Convierte a PNG y TIFF en la respuesta para las imágenes que de verdad importan, que en cualquier fondo real son unos cientos y no decenas de miles. El resto puede quedarse como está, que es más barato y más fiel que cualquier migración.
Ésta es la pérdida que más pesa para este lector. La conversión descodifica a píxeles y vuelve a codificar, y por esa ruta no pasa ningún bloque de metadatos: el JXL no lleva fecha de captura, ni modelo de cámara, ni objetivo, ni posición, ni perfil de color. No es un filtro de privacidad añadido a propósito, es que no existe camino por donde esa información viaje.
Para publicar, quitar las coordenadas de una vivienda es justo lo que se quiere. Para conservar es casi lo contrario: la marca de tiempo suele ser lo único que hace ordenable un conjunto de diez mil imágenes, y una colección convertida pierde la capacidad de ordenarse a sí misma. Si vas a convertir en bloque, exporta antes esa información a un fichero plano que la conversión no pueda tocar.
JPEG XL está especificado con una profundidad de color que ningún otro formato de imagen de este sitio se acerca a igualar, así que sobre el papel el destino tiene sitio de sobra para todo lo que el origen pueda traer.
Esta línea no lo entrega. El descodificador de HEIF escribe en un búfer de ocho bits por canal, así que ocho bits es lo que llega al codificador y ocho es lo que acaba en el fichero. Si el motivo de convertir era conservar profundidad de color para un archivo, este conversor no puede hacerlo, y es mejor leerlo aquí que descubrirlo dentro de dos años.
HEIF es una especificación de contenedor y un fichero puede guardar más de una imagen: una ráfaga, un conjunto de alternativas, una secuencia, una versión auxiliar. El descodificador toma la imagen principal, que es la que cualquier visor enseña al abrir el fichero, y convierte ésa.
Para un flujo de trabajo eso es lo que se quiere: un fichero entra, un fichero sale, y nadie se encuentra con un lote sorpresa de ocho imágenes con nombres que no eligió. Donde el contenedor guarde varias imágenes que de verdad importen, ese trabajo pertenece a un programa hecho para explorarlo y no a un conversor.
Antes de convertir nada en cantidad, convierte uno y ábrelo en el programa que esperas seguir usando. Merece la pena probarlo por separado en el visor del sistema operativo, en el gestor de fotografías, en el navegador de archivos y en el móvil, porque cualquiera de los cuatro puede negarse mientras los otros tres funcionan.
Un formato que abre en el editor y no en el explorador es incómodo pero utilizable; uno que no abre en ninguno es un callejón sin salida que prefieres encontrar con un fichero y no con diez mil. Y repite la prueba en la máquina donde realmente se va a trabajar, no sólo en ésta: la diferencia entre adoptar un formato y confiar en él se mide exactamente ahí.
La descodificación usa libheif, con licencia LGPL-3.0, que un sitio estático puede distribuir nombrando la biblioteca, publicando la licencia y sirviéndola como un módulo propio y sustituible. Escribir el formato requeriría un codificador HEVC, y el habitual es GPL, cuyas condiciones este sitio no puede cumplir.
No es una funcionalidad pendiente, es una decisión tomada y documentada, y para una decisión de conservación es la asimetría práctica: conviertas lo que conviertas, guarda los HEIF originales. Son las únicas copias con la calidad completa y con la información de captura, y nada de este sitio puede reproducirlas a partir del JXL.
Si la pregunta de fondo es cómo mantener legible una colección durante décadas, la respuesta tiene tres partes y sólo una es un formato. Guarda los originales. Exporta las fechas y la estructura de álbumes a algo plano, porque esa información vive en bases de datos y ficheros auxiliares que no sobreviven a nada. Y convierte de forma selectiva en lugar de en bloque.
Las imágenes que de verdad importan merecen un máster sin pérdida en PNG o TIFF, que ningún descodificador futuro va a tener dificultad en leer. Eso cuesta espacio de disco y nada más, y no depende de cuál de los formatos eficientes de hoy acabe ganando, que es una apuesta que ningún fondo documental debería tener que hacer.
El descodificador de HEIF y el codificador de JPEG XL se ejecutan los dos dentro de esta pestaña. No hay subida, ni cuenta, ni copia en un servidor con una política de retención que leer, que para un fondo con material de terceros suele ser la condición previa a cualquier prueba.
La capa gratuita acepta ficheros de hasta 100 MB cada uno y hasta cien por tanda, con una fila de progreso por fichero y un botón para llevarse todo en un ZIP en cuanto haya dos terminados. Espera que la codificación tarde de verdad en imágenes grandes: ese tiempo es tu procesador y no una cola en otro sitio.
| HEIF | JXL | |
|---|---|---|
| Nombre completo | High Efficiency Image File Format | JPEG XL |
| Extensión de archivo | .heif | .jxl |
| Tipo de medio | image/heif | image/jxl |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 2015 | 2021 |
| Publicado por | MPEG | Joint Photographic Experts Group |
| Especificación | ISO/IEC 23008-12 | ISO/IEC 18181 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | De nicho |
| Profundidad de bits | 10 | 32 |
| Color que puede describir | YCbCr, gama amplia | RGB, escala de grises, gama amplia |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Algunos navegadores |
| Considerado en su lugar | JPG, AVIF | AVIF, WebP, PNG |
JXL no tiene dónde guardar las coordenadas GPS, así que no pasa del archivo HEIF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
La transparencia se conserva. HEIF y JXL guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
La animación se conserva. HEIF y JXL admiten varios fotogramas, así que el resultado sigue moviéndose.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y JXL guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
HEIF es el formato de MPEG, publicado en 2015. Registra 10 bits por canal.
JXL viene de Joint Photographic Experts Group y es de 2021, recogido en ISO/IEC 18181. GIMP y ImageMagick lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es libheif, el descodificador de referencia del HEIC de Apple; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. libheif se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
JXL comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIF ya descartó detalle y JXL guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
JXL no tiene dónde guardar las coordenadas GPS, así que no pasa del archivo HEIF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
La transparencia se conserva. HEIF y JXL guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.