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DNG
El formato raw abierto de Adobe. El único contenedor raw que no está atado a un solo fabricante de cámaras.
DNG
DNG es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Guarda una rejilla de píxeles, así que se ablanda en cuanto lo amplías más allá de su propia resolución. Se usa para la fotografía, la edición y el archivado.
La extensión es .dng y el nombre completo, Digital Negative. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Adobe lo publicó en 2004. La especificación es ISO 12234-4. Sale de cuerpos de Leica, Pentax, Ricoh and phone cameras, plus anything converted.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
DNG guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
DNG no tiene dónde anotar la transparencia. Lo que en el original se transparentaba se rellena con un color sólido al convertir: blanco, salvo que se elija otra cosa.
Hasta 16 bits por canal. Puede trabajar en RGB.
Más de ocho bits por canal es lo que impide que un degradado se escalone al editarlo: importa en un archivo de trabajo y casi nunca en uno terminado.
Adobe Lightroom, Adobe Camera Raw y darktable lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
DNG puede guardar los datos EXIF, los registros XMP y las coordenadas GPS.
Las coordenadas GPS son el campo que conviene pensarse antes de enviar un archivo a ningún sitio: dicen dónde se tomó la fotografía, y casi nada te avisa de que siguen ahí dentro.
DNG está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
Las quejas recurrentes: los programas suelen mostrar una vista previa incrustada en lugar de los datos reales.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
Los demás archivos raw son formatos privados de cada fabricante: ARW es de Sony, CR3 de Canon, NEF de Nikon, y ninguno está publicado. Los programas que los abren lo hacen a base de ingeniería inversa, modelo de cámara por modelo de cámara, indefinidamente.
DNG es la respuesta de Adobe a eso, presentada en 2004 con una especificación pública que cualquiera puede implementar. Está construido sobre TIFF, así que su estructura es conocida, y guarda los mismos datos del sensor que guardaba el archivo del fabricante. El argumento a su favor no es que sea técnicamente mejor: es que dentro de treinta años seguirá pudiendo abrirlo un programa que todavía nadie ha escrito.
De tres sitios, y no se comportan igual. Hay cámaras que lo escriben de fábrica: Leica, Pentax, Ricoh y buena parte de los drones, DJI en particular. Los móviles lo generan al disparar en raw, que a día de hoy es la fuente más abundante con diferencia. Y hay fotógrafos que convierten a DNG a propósito, como paso de archivo, con el conversor gratuito de Adobe o al importar en Lightroom.
El tercer caso es el que conviene entender, porque es una decisión y no un valor por defecto, y porque es la razón por la que el formato existe.
Convertir un raw de fabricante a DNG suele dar un archivo entre un quince y un veinte por ciento más pequeño, con compresión sin pérdida. Los datos del sensor son los mismos bit a bit; el ahorro viene de empaquetarlos mejor, no de tirar nada.
Es lo bastante raro como para decirlo sin rodeos: la conversión reduce el tamaño, mejora las posibilidades de abrirlo dentro de veinte años y no pierde información de imagen. Los costes están en otra parte y son reales.
El software del propio fabricante puede dejar de reconocer el archivo. Imaging Edge de Sony, Digital Photo Professional de Canon y sus equivalentes leen su formato y por lo general no leen DNG, así que cualquier revelado que dependiera de las correcciones de objetivo o de los perfiles de color del fabricante deja de estar disponible.
Tampoco sobrevive parte de los metadatos propios de la marca: la posición de los puntos de enfoque, ciertos ajustes propietarios, a veces los estilos de imagen de la cámara. El conversor de Adobe permite incrustar el raw original dentro del DNG para cubrirse, a cambio de un archivo más grande que cualquiera de los dos por separado. Esa opción existe justamente porque la pérdida no es hipotética.
Con un raw propietario, los ajustes se guardan en un archivo lateral: un XMP que acompaña a la imagen y que tiene que viajar con ella. Si se separan, el revelado desaparece.
El DNG puede guardar esos ajustes dentro, de modo que un solo archivo lleva el negativo y su interpretación. Es cómodo de verdad y tiene un inconveniente que conviene conocer: el archivo cambia cada vez que cambia el revelado, así que un sistema de copias que deduplica o versiona por archivo vuelve a copiarlo entero después de mover medio punto de exposición. Con archivos laterales solo cambia el pequeño.
Un DNG normal guarda el mosaico del sensor tal cual lo registró la cámara, un valor por fotodiodo. Un DNG lineal ya viene interpolado, con tres canales completos por píxel, lo que triplica los datos y quita la posibilidad de elegir después otro algoritmo de interpolación.
La mayoría son del primer tipo. Los del segundo aparecen en algunos drones, en ciertas cadenas de procesado de móviles y en programas que han hecho parte del trabajo antes de escribir el archivo. Si un DNG pesa inesperadamente el triple que sus vecinos, esta es casi siempre la razón.
Es una especificación de Adobe, y Canon, Sony y Nikon nunca han tenido motivos para ceder el control del formato a una empresa de software con la que compiten. Cada una ha preferido mantener el suyo como un argumento más para usar sus propias herramientas.
Así que el DNG ocupa una posición extraña: es la opción sensata, no lo apoyan los tres fabricantes que más venden, y lo usan sobre todo fotógrafos que convirtieron a conciencia y aparatos —móviles y drones— que no tenían ningún formato heredado que defender.
Conviene ser exactos sobre lo que ocurre al convertir un DNG en esta página, porque no es un revelado. El motor recorre el archivo buscando la vista previa JPEG que la cámara ya había escrito dentro y se queda con la mayor por número de píxeles, descartando las que no llegan a 640 por 480 porque son miniaturas. No se interpola el mosaico del sensor en ningún momento; por eso el motor se llama vista previa raw y no lleva el nombre de ninguna biblioteca de revelado.
La consecuencia práctica es que el resultado es la interpretación de la cámara: su estilo de imagen ya está aplicado y el margen extra de altas luces y sombras, que es la razón de disparar en raw, no está ahí. Sirve para ver, enviar o subir la foto; no sustituye a revelar el archivo. Guarda el DNG.
Hacia JPG, la vista previa sale tal cual salvo que pidas limitar el ancho. Como es un JPEG que ya existía, arrastraba el bloque EXIF completo de la cámara, coordenadas incluidas cuando el cuerpo estaba emparejado con un móvil o el archivo venía de un dron. Por eso ahora se le quita el segmento con EXIF y XMP y el segmento con IPTC antes de entregarlo, y se conserva a propósito el perfil de color ICC, cuya eliminación sería un cambio de color y no una ganancia de privacidad. La casilla para quitar los metadatos está en esta conversión y viene marcada.
Hacia PNG, TIFF o WebP el proceso es distinto: la vista previa se descodifica y se vuelve a codificar, así que el archivo es una segunda generación sobre un JPEG de cámara que ya era con pérdida. Todo esto ocurre dentro de la pestaña del navegador, sin subir el archivo a ningún sitio, con un límite de 100 MB por archivo.
| Extensión | .dng |
|---|---|
| Tipo de medio | image/x-adobe-dng |
| Publicado por | Adobe |
| Primera publicación | 2004 |
| Especificación | ISO 12234-4 |