Convertir PPTX a ODP

Aquí puedes convertir PPTX a ODP gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.

  • Dónde se ejecuta En nuestro servidor: el programa necesario no funciona en un navegador.
  • Reconstruido ODP funciona de otra manera que PPTX. No es la degradación gradual de un códec con pérdida: lo que ODP puede expresar se reproduce fielmente, y lo que no tiene equivalente allí no sobrevive en absoluto.
  • Límite de tamaño Hasta 25 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo El formato se conserva; las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Impress ya abre un PPTX, así que esto es un cambio de propiedad

Conviene empezar por lo que casi ninguna página de conversores dice: LibreOffice Impress abre un archivo .pptx directamente, sin convertir nada. Si te han mandado una presentación para leerla, para revisarla o para darla una vez, la conversión no te aporta nada y sí te añade un paso donde algo puede torcerse.

Convertir tiene sentido cuando el archivo pasa a ser tuyo: lo vas a editar muchas veces, tiene que guardarse en un formato abierto por norma interna, o en tu organización no hay licencias de PowerPoint y no las va a haber. Eso es una decisión sobre quién mantiene el documento, no sobre si se puede abrir, y es la única que justifica el trabajo de revisión que esta conversión pide después.

La norma de formato abierto que suele haber detrás

Buena parte de quien llega aquí no ha elegido ODP: se lo pide una norma. Administraciones públicas, universidades y centros educativos de varios países hispanohablantes llevan años trabajando con LibreOffice y con OpenDocument, unas veces por política declarada de formatos abiertos y otras por la vía más simple de no comprar licencias, y quien recibe un archivo dentro de esa organización necesita que llegue en el formato que allí se usa.

Ese encargo es distinto de una conversión hecha por gusto y merece tratarse distinto. Un documento que entra en un expediente, en un repositorio institucional o en un aula virtual va a sobrevivir a quien lo convirtió, así que la comprobación de después no es opcional. Guardar el original junto al convertido tampoco lo es, al menos hasta que alguien haya abierto la versión nueva y confirmado que sirve.

Lo que el aviso de este sitio garantiza, y con qué palabras

El aviso que acompaña a todos los pares de ofimática entre formatos de esta web dice que el formato sobrevive y que las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no. Está escrito con ese “normalmente” porque es lo que se puede sostener sobre un motor que traduce entre dos modelos de documento distintos.

Del lado bueno, eso significa bastante: lo que llega no es una imagen de la presentación sino una presentación de verdad. Los cuadros de texto siguen siendo cuadros de texto, las formas siguen siendo formas, las imágenes se pueden mover y las diapositivas se pueden reordenar. Nada queda aplanado, y esa es exactamente la diferencia con exportar a PDF, que es la otra salida habitual de una presentación y la que decide que ya está terminada.

Por qué aquí no vas a leer qué pasa con los patrones ni con SmartArt

Es la pregunta que todo el mundo hace y la respuesta que casi todas las páginas se inventan. Qué ocurre exactamente con la jerarquía de patrones y diseños, con los colores de tema, con un diagrama de SmartArt o con una animación concreta depende del filtro de importación de LibreOffice, y en este proyecto nadie lo ha medido. Publicar una lista de garantías sobre eso sería escribir sobre un programa que no hemos abierto.

La política de este sitio es no afirmar lo que no está comprobado, aunque quede una página más corta. Lo que sí se puede hacer es decirte dónde mirar, que además es más útil: una lista de comprobación te sirve para tu presentación concreta, y una lista de promesas solo sirve hasta que tu presentación resulta ser la excepción. Más abajo está esa lista.

Las macros no se traducen, y no es un descuido

Las macros de PowerPoint son código VBA escrito contra el modelo de objetos de Microsoft: sus nombres, sus colecciones, sus métodos. LibreOffice tiene su propio lenguaje de macros y su propio modelo, con otros nombres y otra manera de referirse a una diapositiva o a una forma. No hay un traductor entre los dos, y por eso el aviso dice que la automatización normalmente no llega.

Las diapositivas sí llegan, que es lo que casi siempre importa. Si la presentación dependía de una macro para algo real —un botón de navegación, un contador, un formulario— eso hay que rehacerlo en el lenguaje del otro programa, y la conversión es el momento de descubrirlo. En una presentación normal, sin embargo, la macro suele ser un adorno que nadie echa de menos, y su desaparición es lo que hace que el archivo deje de disparar avisos de seguridad al abrirse.

El historial de revisiones se queda por el camino

La tercera cosa que el aviso nombra es el historial de revisiones, y es la que más gente descubre tarde. Un archivo de ofimática puede arrastrar bastante más historia de la que su autor recuerda, y una conversión que lo deja atrás es a la vez una pérdida de contexto y, con más frecuencia de la que parece, una limpieza que convenía.

La consecuencia práctica es doble. Si el rastro de cambios era información —quién aprobó qué versión, qué se corrigió tras una revisión—, hay que conservar el PPTX original en algún sitio donde se pueda consultar. Y si la presentación va a salir de la organización, el convertido es la copia más limpia de las dos. Los comentarios en diapositiva no están nombrados en el aviso, así que entran en la lista de lo que hay que comprobar y no en la de lo que se puede prometer.

Las tipografías que la máquina de conversión lleva instaladas

El contenedor donde corre LibreOffice instala Liberation, Liberation 2, Carlito, Caladea, DejaVu Core, Noto Core y Noto CJK. Carlito es el clon métrico de Calibri y Caladea el de Cambria, y las Liberation cubren Arial, Times New Roman y Courier New con los mismos anchos de carácter. La frase “el diseño se mantiene” es defendible para una presentación compuesta con esas seis familias o con las fuentes incrustadas en el propio archivo.

Cualquier otra cosa se sustituye en silencio y el texto se recoloca. En una diapositiva eso se ve de inmediato, porque no hay reflujo que absorba la diferencia: un título con una tipografía un poco más ancha se parte en dos líneas y se monta sobre el subtítulo. Si la presentación usa la fuente corporativa de una empresa o la identidad visual de una institución, instálala en tu equipo antes de abrir el ODP, porque el archivo nombra la fuente y no la lleva dentro.

La media hora que hay que dedicarle al archivo convertido

Cinco comprobaciones, en este orden. Uno: el clasificador de diapositivas, que las enseña todas a la vez y hace saltar a la vista cualquier texto desbordado. Dos: la vista de esquema, para ver si el texto de tus diapositivas aparece ahí; lo que no aparezca vive en cuadros sueltos y no en marcadores de posición, lo que decide cuánto cuesta reestructurar la presentación más adelante.

Tres: doble clic en cada gráfica y cada diagrama, para saber cuáles siguen teniendo datos detrás y cuáles se han convertido en algo que habrá que rehacer. Cuatro: los patrones, para decidir con cuáles te quedas antes de la primera edición y no después de la vigésima. Y cinco: pasar la presentación entera en modo presentación, que es la única forma de comprobar animaciones y transiciones, porque una animación que no ha llegado no deja ninguna huella en una diapositiva quieta.

El archivo viaja, y esta página lo dice en vez de insinuar lo contrario

Convertir entre dos formatos de presentación necesita un programa de presentaciones, así que este par corre en nuestro servidor y no en tu navegador. El archivo sube cifrado hasta un contenedor con LibreOffice sin interfaz gráfica, y ese contenedor no puede abrir conexiones hacia fuera.

Dentro se guarda con el nombre input, de modo que el nombre que tú le habías puesto no llega a tocar el disco. Cada encargo recibe su propio directorio de trabajo y su propio perfil de LibreOffice, y el directorio se borra al terminar el trabajo también cuando el trabajo falla, porque el borrado está en el bloque final. El resultado vuelve marcado para no guardarse en caché, y en el despliegue no hay base de datos ni almacén de objetos donde pudiera quedarse nada.

Veinticinco megas por archivo, y de dónde salen esos megas

El tope de la capa gratuita para todo lo que pasa por el servidor es de 25 MB por archivo, con cien conversiones de servidor por visitante y día contadas por día UTC y un máximo de cinco peticiones por minuto. Las presentaciones llegan a ese tope por fotografías y vídeo incrustado, casi nunca por número de diapositivas.

Hay además un desajuste que conviene conocer: la zona de soltado aplica el tope de 100 MB de las conversiones locales a todo lo que recibe, sin comprobar si el par va al servidor, así que una presentación de 60 MB la acepta la interfaz y la rechaza después la API por tamaño. Si te ocurre, no es tu archivo. El corte de sesenta segundos se aplica por proceso lanzado, y existe porque LibreOffice ante un archivo malformado tiende a quedarse parado en lugar de fallar.

No borres el PPTX hasta que el ODP haya trabajado

El original es el único registro de lo que la presentación era, y una conversión no es motivo suficiente para perderlo. Guárdalo hasta que el ODP se haya editado, presentado o entregado al menos una vez sin sorpresas, y si la presentación forma parte de una serie hecha con la misma plantilla, revisa una a fondo antes de convertir las quince restantes: los fallos se van a repetir igual en todas.

Y si al revisar aparece demasiado que rehacer, hay una respuesta que no es convertir mejor: rehacer el diseño en Impress desde cero y volcar el contenido dentro. Para una presentación que vas a mantener durante años es más barato de lo que parece, y produce un archivo que se comporta como nativo porque lo es.

Cómo convertir PPTX a ODP

  1. Suelta tu archivo PPTX en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige ODP como destino e inicia la conversión.
  3. Descarga el archivo ODP terminado.

PPTX frente a ODP: qué cambia

PPTX frente a ODP
PPTXODP
Nombre completoPresentación de PowerPointOpenDocument Presentation
Extensión de archivo.pptx.odp
Tipo de medioapplication/vnd.openxmlformats-officedocument.presentationml.presentationapplication/vnd.oasis.opendocument.presentation
Publicado por primera vez20072005
Publicado porMicrosoftOASIS
EspecificaciónECMA-376ISO/IEC 26300
LicenciaEstándar abiertoEstándar abierto
Situación actualVigenteVigente
Se abre en el navegadorNingún navegadorNingún navegador
Considerado en su lugarPDFPDF

Qué se conserva

PPTX y ODP admiten varias páginas, así que un documento de varias sigue siendo un solo archivo.

Abrir el resultado

Microsoft PowerPoint y LibreOffice Impress leen tanto PPTX como ODP, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.

Para qué sirve cada formato

PPTX es el formato de Microsoft, publicado en 2007. Está recogido en ECMA-376, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.

ODP viene de OASIS y es de 2005, recogido en ISO/IEC 26300. LibreOffice Impress y Microsoft PowerPoint lo leen.

De PPTX a ODP: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo PPTX?

Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace LibreOffice, la suíte ofimática completa, sin interfaz.

¿Convertir PPTX a ODP es gratis?

Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque LibreOffice necesita una máquina nuestra para funcionar.

¿Se pierde calidad al convertir PPTX a ODP?

PPTX y ODP describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. El formato se conserva; las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no.

¿Tengo que instalar algo para abrir un archivo ODP?

No. La conversión se ejecuta en nuestro lado y te entrega un archivo ODP terminado; para abrirlo necesitas el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente OpenDocument Presentation.

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