WAV

¿Qué es un archivo WAV?

Sonido sin comprimir. Calidad perfecta y archivos enormes: el formato de trabajo de cualquier estudio.

Qué es WAV

WAV es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para la edición y el archivado.

La extensión es .wav y el nombre completo, Waveform Audio. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.

De dónde viene WAV

Microsoft lo publicó en 1991. La especificación es RIFF WAVE.

A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.

La especificación está publicada, pero por su dueño

Está escrita y se puede implementar, aunque quien decide cómo será la próxima versión es el fabricante. En la práctica basta para que el archivo siga abriéndose; no basta para confiarse.

No se tira nada

WAV guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.

Qué color puede describir

Hasta 32 bits por canal.

Más de ocho bits por canal es lo que impide que un degradado se escalone al editarlo: importa en un archivo de trabajo y casi nunca en uno terminado.

WAV es la caja; el códec es lo que va dentro

Normalmente contiene PCM. Esta distinción está detrás de casi todas las preguntas del tipo «¿por qué no se reproduce?»: dos archivos con la misma extensión pueden llevar codificaciones completamente distintas, y un reproductor que rechaza una puede entenderse perfectamente con la otra.

También explica por qué cambiar de contenedor suele ser rápido y sin pérdidas mientras que cambiar de códec no es ni lo uno ni lo otro. Mover el mismo flujo a otra caja reescribe la caja; recodificar reescribe la imagen.

Cuántos canales de audio

Hasta 65535. Dos cubren el estéreo y es lo que es casi todo; más de dos es sonido envolvente, y es la parte que más probablemente se mezcle hacia abajo al convertir a un formato que no lo define.

Qué abre WAV

Audacity, Adobe Audition y Reaper lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.

Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.

Abrirlo en el navegador

Cualquier navegador actual lo lee.

Eso lo convierte en algo que puedes poner en una página o adjuntar a un mensaje sin preguntarte qué tiene instalado el otro lado.

Qué puede llevar además del contenido

WAV puede guardar las propiedades del documento.

Que algo de esto sobreviva a una conversión depende por completo del destino, y la respuesta honesta suele ser «una parte».

Es un formato de trabajo

WAV está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.

Qué sale mal con él

Las quejas recurrentes: los archivos son grandes para lo que contienen.

Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.

Diez megabytes por minuto, haya lo que haya dentro

Un WAV guarda cada muestra de sonido como un número en crudo, sin nada aplicado encima. En calidad CD — 44,1 kHz, 16 bits, dos canales — eso son unos 10 MB por minuto, tanto si el minuto contiene una orquesta como si contiene silencio absoluto. El tamaño depende de la duración y de los ajustes, y de nada más.

Eso lo hace previsible y lo hace enorme. Cuarenta minutos de reunión son unos 400 MB; una entrevista de una hora ronda los 600. Prácticamente todas las dificultades que da este formato salen de esta única propiedad, así que conviene tenerla en la cabeza antes de grabar una jornada entera.

El muro de los cuatro gigabytes

WAV anota el tamaño de sus bloques en campos de 32 bits, lo que topa el archivo en 4 GB. En calidad CD ese techo llega a las seis horas y media largas; grabando a 24 bits y 96 kHz se alcanza antes de las dos horas.

Las grabadoras lo resuelven partiendo la sesión, que es la razón de que una conferencia larga vuelva a casa como varios archivos numerados. Otros programas escriben más allá del límite y producen algo que suena bien hasta el muro y luego declara una duración falsa o directamente no abre. RF64 y BWF amplían el formato para quitar el tope, y son lo que escriben las grabadoras profesionales; un .wav corriente sigue teniéndolo.

Un contenedor que en la práctica siempre lleva PCM

Técnicamente WAV es un contenedor RIFF y admite audio comprimido dentro: existen códecs antiguos pensados para eso. En la realidad casi cualquier WAV que te llegue es PCM sin comprimir, y por eso el nombre del formato funciona como sinónimo de audio no comprimido.

De vez en cuando aparece un archivo salido de software de Windows de hace veinte años que lleva otra cosa dentro y un editor moderno lo rechaza. Es una rareza más que un aviso, y el síntoma es reconocible: un .wav que un programa abre y otro llama no compatible.

Por qué tantos programas no aceptan otra cosa

Editores de audio, herramientas de transcripción, sistemas de reconocimiento de voz, alineadores fonéticos y buena parte del software académico piden WAV y rechazan formatos comprimidos. El motivo no es la fidelidad: leer muestras en crudo no necesita descodificador, y eso les quita de encima toda una familia de dependencias y de fallos.

Por eso convertir un MP3 a WAV es una operación legítima y frecuente aunque no restaure nada. El archivo se hace diez veces mayor y contiene exactamente el audio que contenía el MP3; lo que gana es ser aceptable para un programa que si no lo rechazaría.

Hacia arriba no se recupera nada

Un WAV hecho a partir de un MP3 tiene el tamaño de un archivo sin comprimir y el contenido de uno comprimido. Lo que el codificador tiró en su día no vuelve, y ningún formato lo trae de regreso: el WAV almacena con toda fidelidad lo que quedó.

Merece la pena decirlo claro porque la creencia contraria está muy extendida. Este sitio avisa de ello en las páginas que van de un formato con pérdida a WAV o FLAC, con la única frase honesta que cabe: el archivo se vuelve mucho más grande sin volverse mejor. Si lo que buscas es calidad, la única salida es volver a un original mejor, y si no existe, no existe.

Frecuencia, profundidad de bits y qué elegir de verdad

La frecuencia de muestreo dice cada cuánto se mide la señal: 44,1 kHz para CD, 48 kHz para trabajo con vídeo, 96 o 192 para grabación de alta resolución. La profundidad de bits dice con cuánta finura se guarda cada medida: 16 bits dan 65.536 niveles, 24 bits dan unos 16,7 millones.

Para grabar, lo que vale la pena es 24 bits, y el motivo es el margen de maniobra más que la calidad audible: permite grabar conservador y subir el nivel después sin que el ruido de fondo suba contigo. Pasar de 48 kHz multiplica el tamaño a cambio de un beneficio que las pruebas de escucha controladas no han demostrado con solidez.

El estéreo que en realidad es un micrófono duplicado

Muchísimos WAV son archivos estéreo que llevan una sola fuente copiada en los dos canales: grabaciones de reunión, notas de voz, entrevistas con un micrófono. Eso duplica el tamaño para decir dos veces lo mismo.

Pasar ese archivo a mono lo deja a la mitad sin perder nada real, y para voz destinada a transcripción es sencillamente mejor. El estéreo hay que conservarlo en música, en cualquier cosa con imagen estereofónica auténtica y en las grabaciones con dos personas en canales separados.

Las etiquetas nunca formaron parte del plan

WAV no tiene una convención de etiquetado que se pueda dar por buena. Algunas herramientas escriben un pequeño bloque INFO con título e intérprete, la mayoría no escribe nada, y el soporte de lectura es irregular. Un reproductor te enseñará el nombre del archivo y poco más.

El WAV de radiodifusión — BWF — añadió un bloque estructurado con datos de origen y código de tiempo, y es lo que escriben las grabadoras profesionales. Con un WAV normal, cuenta con que llegue sin etiquetar y planifica etiquetarlo después de convertirlo a algo que tenga un sitio decente donde guardarlo. La herramienta de metadatos de este sitio sí trata el WAV, y lo hace recortando bytes en lugar de recodificar, así que el audio sale idéntico bit a bit y la carátula incrustada desaparece.

Los cien megabytes con los que vas a chocar aquí

Las conversiones que se ejecutan en el navegador aceptan hasta 100 MB por archivo, y con WAV ese límite llega antes que con ningún otro formato: a calidad CD son unos diez minutos de grabación. Una entrevista de una hora está muy por encima y no se puede convertir aquí sin partirla antes.

A cambio, mientras el archivo entra en ese margen el audio no sale de tu equipo: la conversión ocurre en el navegador, sobre los códecs que ya tiene la máquina. Es una diferencia que pesa cuando lo que se convierte son entrevistas, reuniones y notas de voz, que es exactamente lo que la gente convierte.

A qué convertirlo

MP3 o AAC cuando el archivo tiene que moverse — correo, mensajería, móvil, coche —, y ahí el tamaño baja de forma drástica. Los ajustes que ofrece este sitio son tres bandas de calidad, baja, media y alta, con la media por defecto; el número de kilobits no lo fija nuestro código, lo resuelve por códec la biblioteca que hace la codificación, y por eso no lo publicamos como si fuera nuestro.

FLAC cuando no puede perderse nada pero el tamaño es inviable: devuelve exactamente las mismas muestras y suele quedarse alrededor de la mitad. Es la respuesta que la mayoría quiere y casi nadie considera, y aquí sale gratis en calidad. Lo que no cambia es el límite: los 100 MB siguen mandando, así que la entrevista de una hora hay que partirla antes y convertir los trozos.

Los datos, en un solo sitio

Identificadores y procedencia del formato WAV.
Extensión.wav, .wave
Tipo de medioaudio/wav, audio/x-wav
Publicado porMicrosoft
Primera publicación1991
EspecificaciónRIFF WAVE