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Aquí puedes convertir MKV a WAV gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
MKV a WAV
OBS Studio graba en Matroska de fábrica, y la razón es sensata: un MKV escribe su estructura sobre la marcha, así que una grabación que se corta por un cuelgue, un corte de luz o un disco lleno sigue siendo legible hasta el instante en que se detuvo. Un MP4 interrumpido a menudo no se recupera.
La consecuencia es que mucha gente que graba un pódcast, una entrevista o una clase acaba con un MKV sin haber querido hacer un vídeo nunca. El sonido es el producto y la imagen es un subproducto. Esta conversión no es sacar el audio de una película: es rescatar la grabación del contenedor de seguridad en el que se escribió para que un editor pueda abrirla.
Esta es la parte que le cuesta una tarde a mucha gente, y por eso va aquí arriba y no en las preguntas frecuentes. OBS enruta el micrófono, el sonido del escritorio, una fuente de navegador y el chat de voz a pistas separadas dentro de la misma grabación, precisamente para poder equilibrarlas después de forma independiente.
Un WAV solo tiene sitio para una corriente de audio. Cuando el MKV lleva varias, se conserva la primera declarada en el archivo y las demás se descartan, tal y como advierte esta conversión. Descubrirlo después de haber borrado el original es el escenario caro.
La solución es corta y merece la pena. En lugar de convertir el MKV a WAV, conviértelo a MP4 o a MOV: esos contenedores sí llevan todas las pistas de sonido que el navegador sepa descodificar, en su orden original.
Ese archivo se importa en cualquier editor o programa de montaje y aparece con sus pistas separadas, listas para equilibrar. Desde ahí exportas a WAV la que necesites, desde dentro de la sesión, y no se pierde nada por el camino. Es un paso más y ahorra rehacer una grabación que no se puede repetir.
La salida es PCM de 16 bits, a la frecuencia de muestreo que trajera la pista de origen: para cualquier cosa grabada junto a vídeo, casi siempre 48.000 Hz. Dieciséis y no veinticuatro, y conviene saberlo si vienes de grabar en campo con una grabadora que trabaja a más profundidad.
No hay un selector para pedir veinticuatro bits porque no lo hay en esta conversión, y tampoco ganarías nada: ensanchar una fuente de 16 bits añade ceros, no resolución. Si tu proyecto trabaja a 24 bits, configura la sesión a 24 e importa el WAV dentro; la profundidad de la sesión y la del archivo son dos preguntas distintas.
PCM guarda todas las muestras que recibe, así que esta conversión no aporta deterioro propio. Esa es una propiedad real y es exactamente la razón de usar WAV antes de una edición destructiva: la reducción de ruido, la compresión de dinámica y la ecualización trabajan sobre las muestras, y cada paso por un códec con pérdida entre una edición y la siguiente vuelve a aproximar lo que la anterior ya aproximó.
No es lo mismo que recuperar la grabación original. El sonido dentro del MKV se comprimió cuando se escribió, y el WAV conserva con exactitud lo que ese códec devuelve al descodificar, incluido el detalle que quitó en su día. Eso no lo repone nadie. Lo que el WAV garantiza es que de aquí a la edición no se pierde nada más.
Todas las demás salidas de audio de este sitio ofrecen una banda de calidad, porque comprimen y hay un intercambio entre tamaño y fidelidad que alguien tiene que decidir. Aquí no aparece ninguna, y no es un olvido.
PCM no comprime: el tamaño sale de una multiplicación entre frecuencia de muestreo, profundidad, número de canales y duración. Un control de calidad en esta página sería un mando conectado a nada, y este sitio prefiere no mostrar mandos que no hacen nada. Sueltas el archivo y conviertes.
Estéreo sin comprimir a 48.000 Hz y 16 bits son 192 kilobytes por segundo: unos 11,5 MB por minuto y alrededor de 690 MB por una hora de conversación. No hay variación ni sorpresa, lo cual es una de las pocas cosas cómodas de este formato.
Para trabajar está bien y para guardar no. FLAC contiene exactamente las mismas muestras en aproximadamente la mitad de espacio, las verifica con una suma de comprobación y lo lee cualquier editor serio. El reparto razonable es WAV mientras el archivo está en la mesa de trabajo y FLAC cuando está terminado, y las dos salidas están disponibles desde el mismo MKV aquí.
Algunos archivos se detienen con un mensaje diciendo que no se pudo convertir nada. Es el navegador negándose a descodificar la banda sonora: descartada ya la imagen, no quedaba pista que escribir, así que la conversión se niega en vez de entregar un archivo vacío.
Siempre es el mismo grupo reducido de códecs: AC-3, E-AC-3, DTS y Dolby TrueHD, que es el audio de disco y de las copias de plataformas, y que ningún navegador descodifica. Nunca afecta a una grabación de OBS, de una capturadora o de un teléfono, porque esas escriben formatos que el navegador sí lee. Con material de disco, el camino es convertir su audio una vez con una herramienta de escritorio.
Suena obvio y aun así conviene decirlo, porque hay gente que borra el MKV en cuanto tiene el audio. Esta conversión extrae la banda sonora y desecha el vídeo; el WAV no lleva ninguna referencia a la imagen ni al archivo del que salió, y no hay ninguna operación que devuelva lo uno partiendo de lo otro.
Conserva el MKV hasta que el trabajo esté cerrado, aunque el vídeo te parezca prescindible. Es lo único que permite volver a extraer el sonido si al final resulta que hacía falta otra pista, o si alguien pregunta por la imagen de un momento concreto. Un archivo grande en un disco externo cuesta mucho menos que una grabación que no se puede repetir.
Se puede soltar una carpeta: cada MKV se procesa por separado y los WAV vuelven juntos en un archivo comprimido. El lote admite hasta 100 archivos y, si sueltas más, se toman los que caben en ese margen sin avisar de los que quedaron fuera.
En este par el límite que muerde antes es casi siempre el tamaño y no el número, porque cada grabación entra con su vídeo a cuestas y el tope es de 100 MB por archivo. Para una tanda de sesiones largas, lo práctico es extraer el audio en local con una herramienta que copie la pista sin descodificarla, y reservar esta página para las grabaciones cortas y para las revisiones sueltas.
Audacity, Audition y la mayoría de las estaciones de trabajo leen archivos de audio, no contenedores de vídeo, y las que sí leen vídeo esperan MP4 o MOV. Matroska se queda fuera de esa lista por la misma razón por la que no aparece en el importador de muchos programas de montaje: admite casi cualquier cosa dentro, y admitirlo significa admitirlo todo.
Algunas herramientas lo abren mediante un complemento y vale la pena probarlo antes de convertir, porque una importación directa ahorra un paso. Donde funcione, úsalo. Donde no, esta conversión hace la misma operación dentro del navegador en lugar de dentro de una biblioteca que el editor puede traer o no.
Todo ocurre en la pestaña, sobre tu propio procesador. Nada que lleve la grabación se envía a ningún sitio, lo que para una entrevista sin publicar o una sesión con un cliente no suele ser una preferencia sino una condición: la alternativa habitual es subir el archivo entero a una web encontrada hace un minuto.
El tope es de 100 MB por archivo, medido sobre el MKV que entra, y ahí está la incomodidad de este par: una grabación larga es casi toda imagen, y una hora de charla sobre un plano fijo puede ser un gigabyte de vídeo envolviendo cuarenta megabytes de sonido. Si el archivo se pasa, recortarlo antes o usar una herramienta local que copie la pista de audio sin descodificarla es el camino corto.
| MKV | WAV | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Vídeo Matroska | Waveform Audio |
| Extensión de archivo | .mkv | .wav, .wave |
| Tipo de medio | video/x-matroska | audio/wav |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Sin comprimir |
| Publicado por primera vez | 2002 | 1991 |
| Publicado por | — | Microsoft |
| Especificación | Matroska | RIFF WAVE |
| Licencia | Estándar abierto | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | — | 32 |
| Canales de audio | — | hasta 65.535 |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | MP4, WebM | FLAC, AIFF |
WAV es un formato de trabajo y MKV uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.
WAV se abre en cualquier navegador actual. MKV llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
WAV es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente PCM—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
Los programas de siempre no coinciden: MKV se abre en VLC, MKVToolNix y HandBrake, y WAV en Audacity, Adobe Audition y Reaper, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
MKV se publicó en 2002. Está recogido en Matroska, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
WAV viene de Microsoft y es de 1991, recogido en RIFF WAVE. Audacity, Adobe Audition y Reaper lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
No. WAV guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original. Solo se conserva la primera pista de sonido. Una película con segundo idioma o con pista de comentarios la pierde.
WAV es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente PCM—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
WAV es un formato de trabajo y MKV uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.