WebM

¿Qué es un archivo WebM?

El formato de vídeo libre de patentes para la web. Archivos pequeños, se reproduce en el navegador y lo ignoran casi todas las televisiones.

Qué es WebM

WebM es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para la web y la transmisión.

La extensión es .webm y el nombre completo, WebM Video. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.

De dónde viene WebM

Google lo publicó en 2010.

La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.

La especificación es pública

Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.

Puede ser transparente

WebM lleva un canal alfa, así que un logotipo conserva sus bordes suaves sobre lo que haya detrás en vez de llegar dentro de una caja blanca.

WebM es la caja; el códec es lo que va dentro

Normalmente contiene VP8, VP9, AV1, Opus y Vorbis. Esta distinción está detrás de casi todas las preguntas del tipo «¿por qué no se reproduce?»: dos archivos con la misma extensión pueden llevar codificaciones completamente distintas, y un reproductor que rechaza una puede entenderse perfectamente con la otra.

También explica por qué cambiar de contenedor suele ser rápido y sin pérdidas mientras que cambiar de códec no es ni lo uno ni lo otro. Mover el mismo flujo a otra caja reescribe la caja; recodificar reescribe la imagen.

Qué más puede llevar

WebM puede contener varias pistas de audio, pistas de subtítulos y una disposición que le permite empezar a reproducirse antes de haber llegado entero.

Eso importa sobre todo al convertir: lo que el destino no puede contener se descarta, casi siempre sin aviso.

Qué abre WebM

VLC y FFmpeg lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.

Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.

Abrirlo en el navegador

Cualquier navegador actual lo lee.

Eso lo convierte en algo que puedes poner en una página o adjuntar a un mensaje sin preguntarte qué tiene instalado el otro lado.

Es un formato de entrega

WebM está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.

Qué sale mal con él

Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.

Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.

Un contenedor hecho para el navegador y para poco más

Google presentó WebM en 2010 para que la web tuviera vídeo sin licencias de patente detrás, en un momento en que el H.264 dentro de un MP4 cobraba regalías que complicaban la vida a los navegadores libres. Es un contenedor deliberadamente estrecho: una lista corta de códecs permitidos y nada opcional.

Esa estrechez explica las dos caras del formato. Todos los navegadores lo reproducen, y casi nada más lo hace: televisores, móviles con unos años encima, editores de vídeo, aplicaciones de mensajería y la mayoría de los reproductores de escritorio se construyeron alrededor del MP4 y nunca lo añadieron. Un WebM no está roto; solo habla un idioma que se entiende en un sitio.

Matroska con casi todo desactivado

Por dentro es el contenedor Matroska, el mismo del MKV, con la mayoría de sus posibilidades apagadas: vídeo en VP8 o VP9, audio en Vorbis u Opus, y más adelante AV1. Ni una pista más, ni un extra opcional.

La restricción es el diseño, no un recorte. Un navegador que quiera reproducir WebM necesita un puñado de descodificadores y se acabó, mientras que un MKV puede contener cualquier cosa y obligaría a un conjunto abierto. Por eso uno llegó a los navegadores y el otro no, siendo la misma estructura por debajo.

De dónde sale el archivo que tienes delante

Casi siempre de un navegador o de algo pegado a él. Vídeo guardado de una página web. Grabaciones de pantalla y de cámara hechas con herramientas que viven en una pestaña: grabadores de reuniones, formularios de incidencias, plataformas de entrevistas técnicas. Exportaciones de editores en línea. Descargas de sitios que sirven VP9 para gastar menos ancho de banda.

Ese origen explica la queja de siempre con precisión. La grabación se reproducía perfectamente en el navegador que la hizo, porque ahí estaban los descodificadores. Llega a un editor de vídeo, a la galería del móvil o al ordenador de un compañero y allí no hay nada que entienda VP9.

Comprime mejor y lo paga la batería

VP9 entrega aproximadamente la misma calidad visible que H.264 con bastantes menos bytes, y AV1 mejora todavía esa cuenta. Para un servicio que emite a millones de personas eso no es un detalle técnico, es una factura de tráfico.

Lo que se paga está en el otro lado. El H.264 se descodifica en circuitos dedicados en prácticamente cualquier aparato de este siglo; el soporte de VP9 en hardware es mucho más irregular y el de AV1 más todavía, así que la reproducción cae con frecuencia en el procesador y se nota en el consumo. Barato por la red, caro en un portátil viejo.

El vídeo mudo que en realidad nadie perdió

Una parte importante de los WebM que circulan llevan imagen y ninguna pista de sonido, y el archivo no lo anuncia. Grabadores de pantalla a los que nunca se les concedió el micrófono, exportaciones de animación y clips convertidos desde un GIF producen vídeo silencioso de forma rutinaria.

Sorprende porque la gente da por hecho que el audio se perdió al convertir. Casi nunca fue así: no se grabó nunca. Antes de dedicarle una tarde a recuperar una pista, conviene comprobar el original.

La transparencia que un MP4 no sabe dónde guardar

Un WebM con VP8 o VP9 puede llevar transparencia real, y el navegador la respeta: vídeo con zonas por las que se ve el fondo de la página, que es como se hacen rótulos animados, recortes de producto y cabeceras.

El MP4 no tiene un equivalente en uso corriente, así que al convertir el canal alfa no llega al archivo nuevo. Y conviene decir lo que aquí no ocurre: en el camino de vídeo de este sitio no hay ningún control de color de fondo ni ninguna composición contra un color elegido — eso existe en las conversiones de imagen, no en estas. Si el archivo es una capa y no un rectángulo de metraje, convertirlo destruye justo la propiedad por la que existe, y lo sensato es dejarlo en WebM hasta que la composición esté hecha.

Pasar a MP4 vuelve a codificar, y hay pistas que se quedan

A diferencia del MKV, donde lo de dentro suele ser ya H.264 y a veces basta con reempaquetar, un WebM lleva casi siempre VP8, VP9 o AV1, y ninguno de ellos cabe en un MP4 en la práctica. Hay que descodificar y volver a codificar, con lo que eso significa: tiempo real en una grabación larga y una generación de pérdida. Elige una calidad generosa; el origen ya está comprimido una vez y no hay nada que ganar siendo tacaño en la segunda.

Dos cosas se quedan por el camino en cualquier conversión de vídeo a vídeo de este sitio. Los subtítulos incrustados y los capítulos no se trasladan. Y una pista de audio en AC-3, E-AC-3, DTS o TrueHD se descarta, de modo que la imagen se convierte y el resultado sale mudo — el fallo típico de un archivo que viene de un disco o de una captura de emisión.

Quien decide si la conversión funciona es tu propio equipo

El motor de vídeo de este sitio trabaja dentro de la pestaña, sobre WebCodecs, y eso quiere decir que pregunta al sistema operativo qué sabe hacer. La misma versión del navegador codifica AVC en un portátil y no en otro. La comprobación de códecs se hace al arrancar la conversión, antes de leer el archivo, así que cuando el equipo no puede aparece una frase escrita que nombra navegadores que sí, en lugar de un error a mitad de camino sobre un archivo que está perfectamente bien — no hay un servidor de reserva al que enviar el vídeo, porque el único módulo que sube archivos no lee ni escribe vídeo.

La contrapartida es la que importa con una grabación de pantalla: una reunión, una entrevista de prácticas, un informe de error mostrando una aplicación con datos reales dentro. Nada de eso se transmite. Los límites son 100 MB por archivo y 100 archivos por lote, y no hay ningún recuento diario, porque una conversión en el navegador no nos cuesta nada.

Sacar un GIF o un fotograma suelto de un WebM

La conversión a GIF sí anima, a diferencia de la que parte de una imagen fija. Los valores de partida son 12 fotogramas por segundo, 480 píxeles de ancho y 10 segundos, y hay un tope duro de 600 fotogramas: eso da 50 segundos a 12 fps y 20 segundos a 30. Pedir un minuto a 30 fps es pedir 1.800 fotogramas y recibir 600, así que la duración se elige contando, no confiando.

Si lo que quieres es una imagen y no una animación, existe la extracción de fotograma: indicas el segundo y sale ese instante a la resolución completa del vídeo, sin reducir. Es el camino corto para una miniatura o para documentar un momento concreto de una grabación.

Los datos, en un solo sitio

Identificadores y procedencia del formato WebM.
Extensión.webm
Tipo de mediovideo/webm
Publicado porGoogle
Primera publicación2010