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Aquí puedes convertir MKV a WebP gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
MKV a WebP
Un archivo de grabaciones sin imágenes de vista previa es una lista de nombres de fichero, y una lista de nombres de fichero no la explora nadie. Da igual que sean clases grabadas, sesiones de unas jornadas, plenos municipales publicados por obligación o vídeos internos de formación: sin una imagen delante, el catálogo no se usa.
La solución es una imagen fija por archivo, que es un trabajo pequeño repetido muchas veces y no un trabajo difícil. Y los trabajos repetidos son justo donde los detalles que dan igual una vez empiezan a importar mucho: dos de ellos mandan sobre esta página, y conviene conocerlos antes del vigésimo fichero y no después.
Esta conversión ofrece exactamente un control: el instante, en segundos desde el principio, con cero por defecto, hasta un máximo de 86.400 —un día entero— y con precisión de una décima. No hay nada más que elegir: ni tamaño, ni calidad, ni formato de color, ni número de fotograma.
La decisión de pedir un instante y no un número de fotograma está razonada en el código y se agradece al usarla. La gente sabe que lo que busca está «como a los ocho segundos»; nadie sabe que quiere el fotograma 197. Además un instante sobrevive a que la grabación tenga la tasa de fotogramas que le dé la gana, que en material capturado de pantalla es más variable de lo que parece.
Es donde arranca el control y es donde no está la imagen que quieres. Las capturas empiezan en negro, las copias de disco abren con un logotipo o una carátula técnica, las grabaciones de clase empiezan con un atril vacío y las de una mesa redonda, con gente sentándose. Una tarjeta con un rectángulo negro no invita a pulsar nada.
Lo que funciona es algo del primer tercio del fichero, pasada la cabecera y sobre un plano asentado. Cuando conviertes varias grabaciones a la vez, todas se muestrean en el mismo instante, así que elige un número que supere la cabecera más larga del conjunto —sesenta o noventa segundos suele ser seguro— y da por hecho que dos o tres habrá que repetirlas a mano. Sigue siendo mucho menos trabajo que elegir uno a uno en cuarenta ficheros.
Aquí no hay control de redimensionado, y es lo que más despista. Una grabación en 1080p da un WebP de 1920 píxeles de ancho y una copia en 4K da uno de 3840, aunque su destino sea una tarjeta de 320 píxeles en una rejilla. Es el valor por defecto correcto para una herramienta que extrae un fotograma —tirar píxeles sin que nadie lo pida sería peor— y no es el fichero que quieres servir.
Así que planifica un segundo paso. Reducir las imágenes después es rápido y es de donde sale casi todo el ahorro del índice: un WebP de 3840 píxeles enviado a un navegador que lo muestra a 320 lleva más de cien veces los píxeles que la tarjeta puede aprovechar, y ninguna elección de códec compensa eso. La herramienta de redimensionado de este sitio lo hace sin acercarse a un servidor y nunca amplía.
Este par no ofrece ajuste de calidad. El fotograma se codifica con el valor por defecto que este sitio aplica a los cuatro codificadores con pérdida que usa —el mismo número para JPEG, WebP, AVIF y JXL, sin valores distintos por formato—, y para una imagen que se va a mostrar a unos cientos de píxeles queda cómodamente por encima del punto en que se ve una diferencia.
Cuando el presupuesto de la página es muy ajustado o la imagen es especialmente exigente, el rodeo es tomar el fotograma como PNG —que guarda exactamente lo que se descodificó— y codificar tú el WebP con el ajuste que quieras. Un paso más, control completo, y ningún riesgo de que un control de esta página empeore cien imágenes a la vez.
Un fotograma de vídeo no es una fotografía y no lo parece. Los códecs describen las partes en movimiento de forma aproximada y reservan el detalle para donde el ojo lo va a notar, así que una imagen sacada de mitad de una panorámica o de un plano con público se ve visiblemente más blanda que otra tomada donde no se movía nada. La advertencia del registro para este par lo dice tal cual: es la codificación del propio vídeo, no algo que haga la conversión.
Elegir un instante quieto vale más que cualquier ajuste de codificador que exista en ninguna herramienta. Y a tamaño de vista previa buena parte de eso desaparece de todas formas: una tarjeta de 320 píxeles perdona mucho, que es un motivo más para dedicar el esfuerzo al paso de reducción y no al códec.
El WebP resultante no tiene metadatos de ningún tipo: ni bloque EXIF, ni XMP, ni perfil de color, ni nombre del fichero de origen, ni el instante del que se sacó. Eso no es una limpieza aplicada a posteriori, es la consecuencia de cómo funciona todo el conducto de imagen de este sitio: al codificador se le entregan los píxeles y el ajuste de calidad, y no hay ningún parámetro por el que pudiera entrar nada más.
Para un catálogo eso significa que la asociación entre imagen y grabación tiene que vivir fuera del archivo: en el nombre del fichero o en la fila de la base de datos. La costumbre de renombrar cada imagen con el nombre de su grabación en el momento de descargarla ahorra una hora de emparejar cosas más adelante, y es el tipo de disciplina que solo se echa de menos cuando ya no se puede aplicar.
WebP se publicó como formato único capaz de sustituir a la vez a JPEG y a PNG, y para el caso corriente —un fotograma fotográfico a tamaño moderado— suele dar un archivo más pequeño con la misma calidad aparente. Todos los navegadores actuales lo leen, que es la propiedad que permite servirlo como formato único en lugar de ofrecerlo condicionalmente.
No vas a leer aquí un porcentaje, porque la diferencia varía con el contenido más de lo que admiten la mayoría de las comparaciones publicadas. Mide un fotograma tuyo en los dos formatos y decide con ese número. Fuera del navegador, WebP sigue teniendo huecos: algunos visores de escritorio antiguos y unos cuantos formularios de subida lo rechazan, así que conserva un JPEG para lo que salga del sitio.
Si el fichero no tiene pista de vídeo, la conversión se detiene diciéndolo y sugiriendo convertir a MP3 si lo que querías era el sonido: un Matroska solo con audio existe y llega aquí más a menudo de lo que parece. Si pides un instante posterior al final, el mensaje te dice cuánto dura realmente la grabación, con un decimal, en vez de devolver un fotograma cualquiera.
El tercero es el más sutil: si en ese punto exacto no se puede leer ningún fotograma, se te pide probar un momento ligeramente posterior. Suele pasar cerca de un corte o en el arranque de un fichero cuya cabecera no cuadra con el contenido, y desplazar la petición medio segundo lo resuelve casi siempre. Ninguno de los tres devuelve una imagen a medias, que es lo que de verdad estropearía un catálogo.
Solo se lee del archivo lo necesario para llegar al instante pedido, pero el tope gratuito de este par son 100 MB por fichero y una grabación de dos horas se pasa de ahí con holgura. Es la limitación más real de esta página para el uso que describe.
Para esos casos hay dos rodeos que dan la misma imagen por otro camino. Los servidores multimedia domésticos y de organización generan sus propias miniaturas, así que a veces la imagen ya existe y solo hay que encontrarla. Y si no, tomar una instantánea en VLC en el momento que quieras y convertir esa imagen aquí produce exactamente el mismo resultado sin que el fichero grande tenga que entrar en el navegador.
La descodificación y la codificación ocurren dentro de la pestaña. Ningún módulo de esta página transmite el vídeo a ningún sitio, no hay cuenta, no hay cola y no hay cupo diario, porque el contador diario de este sitio solo cuenta lo que se ejecuta en un contenedor nuestro y esto no lo es.
Para material de formación interna, para grabaciones de sesiones aún no publicadas o para vídeo con personas identificables que todavía no ha pasado por su revisión, eso no es una preferencia: es la condición para poder hacer el trabajo. El panel de red de las herramientas de desarrollo lo enseña mientras una conversión está en marcha, que es la única forma de comprobarlo en lugar de creerlo.
| MKV | WebP | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Vídeo Matroska | Imagen WebP |
| Extensión de archivo | .mkv | .webp |
| Tipo de medio | video/x-matroska | image/webp |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 2002 | 2010 |
| Publicado por | — | |
| Especificación | Matroska | RFC 9649 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | — | 8 |
| Color que puede describir | — | RGB, YCbCr |
| Imagen más grande | — | 16.383 px por lado |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | MP4, WebM | AVIF, JPG, PNG |
WebP se abre en cualquier navegador actual. MKV llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
Los programas de siempre no coinciden: MKV se abre en VLC, MKVToolNix y HandBrake, y WebP en Adobe Photoshop, GIMP y Squoosh, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
MKV se publicó en 2002. Está recogido en Matroska, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
WebP viene de Google y es de 2010, recogido en RFC 9649. Adobe Photoshop, GIMP y Squoosh lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
WebP comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Un fotograma, a resolución completa. Una imagen fija sacada de vídeo comprimido arrastra esa compresión: un instante con mucho movimiento sale más blando que uno quieto, y eso es la codificación del propio vídeo y no algo que haga esta conversión.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente WebP Image.
Lo que esta página afirma sobre MKV y WebP se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.