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Aquí puedes convertir ORF a PNG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
ORF a PNG
La diferencia decide toda la página. Cuando una imagen ilustra, lo que importa es cómo se ve a tamaño normal. Cuando una imagen sostiene una cita —un lepidóptero que hay que separar de su especie hermana, un sírfido, un ave en plumaje de invierno, un hongo, el margen de una hoja—, lo que importa es qué queda cuando alguien la amplía al trescientos por ciento en la pantalla de un revisor.
JPEG divide la imagen en bloques de ocho por ocho píxeles y tira primero la información de frecuencia más alta, porque es la que el ojo menos echa de menos. Es una buena decisión para una fotografía que se contempla y una mala para una que se escruta: esas frecuencias altas son los pelos de un tórax, las filas de escamas de un ala, la serración de un margen foliar, el barrado fino de una cobertera. Un archivo sin recompresión quita esa duda de la conversación.
Las plataformas de ciencia ciudadana en español llevan años acumulando material fotográfico: Biodiversidad Virtual, Naturalista, los bancos de datos autonómicos de biodiversidad, los grupos de trabajo por taxón, los portales que alimentan después a GBIF. En todos ellos hay alguien que valida, y esa persona decide sobre un recorte de tu imagen.
Las cámaras Olympus y OM System aparecen mucho en ese mundo por razones que el propio registro insinúa: un sistema pequeño y ligero, con alcance largo por el factor de recorte y con apilado de enfoque en la propia cámara, que es exactamente lo que hace falta para macro de campo y para llevar el equipo a pie durante ocho horas. De ahí que el `.orf` sea un archivo habitual en las carpetas de quien registra fauna y flora en este idioma.
Las cámaras incrustan más de una imagen ya terminada dentro del archivo bruto: una pequeña para el explorador de ficheros, a veces una intermedia, y la de tamaño completo que enseña la pantalla trasera. Este conversor las localiza todas y se queda con la mayor por número de píxeles, no por lo que ocupa cada una.
La distinción no es académica y es justo la garantía que necesita quien va a enviar la imagen. Una vista previa a tamaño completo muy comprimida puede pesar menos que una intermedia poco comprimida, así que elegir por tamaño de archivo te daría la imagen más pequeña pareciendo la regla sensata. Las candidatas por debajo de 640 por 480 se descartan por completo, porque una miniatura es peor resultado que un fallo claro. Convierte un fotograma y mira las dimensiones: de un cuerpo de veinte megapíxeles deberían rondar los 5.184 por 3.888, y bastante menos significa que el archivo ha pasado por algo que no era la cámara.
No hay interpolación cromática en ningún punto del recorrido. Los datos del sensor no se tocan: lo que se extrae es la fotografía que la cámara ya había compuesto en el momento del disparo. El motor se llama extractor de vista previa y no revelador precisamente para que el registro no insinúe un revelado que no ocurre.
El aviso que el registro pone en los veintiocho pares de raw lo dice sin adornos: es la interpretación de la propia cámara, con su estilo de imagen ya aplicado, y no contiene el margen extra en luces y sombras que es la razón de disparar en bruto. Perfecta para ver, enviar o subir; no sustituye al revelado del archivo. Nuestro registro le anota además al ORF, entre sus problemas conocidos, precisamente que la vista previa no equivale al bruto.
Esta es la frase que conviene leer antes de apoyar una determinación en el archivo. El PNG guarda exactamente lo que recibe, y lo que recibe es el JPEG que la cámara escribió al disparar, que ya pasó por la compresión descrita más arriba con el ajuste que use ese cuerpo para su vista previa incrustada.
De modo que la descripción correcta de la salida es una copia sin pérdida de una imagen comprimida. Es claramente mejor que exportar un JPEG nuevo, que añadiría una segunda generación encima, y no es lo mismo que un archivo revelado desde los datos del sensor. Donde la determinación dependa de detalle a nivel de píxel, revela el ORF en OM Workspace, Lightroom o darktable y exporta desde ahí; y en cualquiera de los dos casos, indica en el envío cómo se generó el archivo, porque quien valora un carácter marginal tiene derecho a saberlo.
Aquí hay un dato que separa a Olympus de casi todo lo demás: nuestro registro anota el ORF con doce bits de profundidad, dos por debajo de los catorce que escriben la mayoría de los formatos brutos. Son cuatro veces menos niveles tonales, y sobre un sensor de superficie menor eso no es un tecnicismo.
Ninguna de las dos cifras llega a la salida de todas formas. La vista previa incrustada es un JPEG corriente de ocho bits, así que el PNG es de ocho bits, y eso basta de sobra para examinar detalle. Se convierte en el límite que manda si la fotografía necesita que la aclares mucho antes de que el carácter se vea: una polilla fotografiada con poca luz, un ala inferior en sombra. En ocho bits eso produce bandas, y ese caso quiere el ORF y un revelador, no esta página.
La aritmética conviene tenerla antes de generar el envío. Un fotograma de veinte megapíxeles son unos 60 MB de píxeles en crudo, y el PNG comprime buscando repetición, que una fotografía contiene bastante poca. Espera algo entre veintiocho y cuarenta y ocho megabytes según el motivo: un ave contra un cielo liso comprime bien, y una polilla sobre corteza con liquen o una planta entre hierba no comprime casi nada.
Eso es un adjunto grande para un correo y una subida grande para un portal, y la respuesta no suele ser comprimir sino enviar menos archivos. Manda el fotograma completo y un recorte, en lugar de un juego de doce, y usa un enlace de transferencia donde el portal lo permita. Bajar la resolución para caber en un límite echa a perder justamente el motivo del ejercicio.
Vale la pena decirlo porque en la ruta hermana sí aparece uno. La conversión de raw a JPG conserva la imagen tal como la escribió la cámara, así que ahí hace falta un control explícito que borre el bloque EXIF y la posición; ese interruptor existe exactamente en siete pares y todos terminan en JPG.
Aquí no aparece, y es correcto: al PNG se llega descodificando a píxeles y volviendo a codificar desde píxeles, y por ese camino no viaja ningún bloque de metadatos. En el PNG no hay cámara, ni objetivo, ni exposición, ni fecha de captura, ni coordenadas del cuerpo o del móvil emparejado. Nada de eso se borra a propósito: sencillamente no hay nada que lo transporte.
Esa ausencia corta por los dos lados y las dos importan. La fecha y las coordenadas son el registro, no un adorno de la imagen: pertenecen al formulario de envío y a tus propias notas, y hay que leerlas del ORF antes de empezar a trabajar con el PNG. Un lote convertido y un archivo bruto archivado en otro disco es la forma más común de perder la mitad útil de una jornada de campo.
Del otro lado está la ventaja. Una fotografía de un nido, de un dormidero, de una orquídea o de un hongo raro que ya no lleva sus coordenadas es una fotografía que puedes compartir en un foro o en una red sin publicar la localidad, y esa es una costumbre que conviene tener adquirida antes de necesitarla. Lo que el portal debe saber va en el formulario, donde hay control sobre quién lo ve; lo que va en abierto, mejor sin coordenadas dentro.
Quien valida quiere normalmente dos cosas: el detalle que sostiene la determinación y suficiente contexto para creérsela. Convierte el fotograma completo a PNG, haz el recorte a partir de ese PNG y no de un JPEG, y guarda el recorte también como PNG. Los dos archivos son entonces copias sin recompresión del mismo original, sin nada añadido entre medias.
Y resiste la tentación de enfocar o de ajustar antes de enviar. Quien evalúa un carácter marginal necesita saber que lo que está mirando salió del sensor y no de un control deslizante, y un archivo sin enfocar con una nota sobre las condiciones vale más que uno procesado que se ve mejor. Si haces algún ajuste, dilo.
Todo ocurre en el navegador: el ORF se lee del disco, se rastrea en busca de sus imágenes incrustadas, se descodifica y se escribe como PNG. No hay nada que instalar, que es el argumento práctico en un portátil de campo o en un ordenador prestado, y no hay cuenta que crear. El PNG ignora por completo el número de calidad, porque no hay pérdida que dosificar, y el único control que cambia el resultado es el ancho máximo.
Tampoco se transmite nada, y no hace falta creérselo: abre las herramientas de desarrollo, mira la pestaña de red durante una conversión y comprueba que no sale ninguna petición con las imágenes. Para citas de especies sensibles ese es el argumento entero. Se admiten hasta cien archivos por tanda y hasta 100 MB por archivo, y el excedente de una tanda más larga se descarta sin avisar.
| ORF | PNG | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Olympus Raw Format | Portable Network Graphics |
| Extensión de archivo | .orf | .png |
| Tipo de medio | image/x-olympus-orf | image/png |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 2002 | 1996 |
| Publicado por | Olympus | PNG Development Group |
| Especificación | — | ISO/IEC 15948 |
| Licencia | Propietario | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | 12 | 16 |
| Color que puede describir | RGB | RGB, escala de grises, paleta indexada |
| Imagen más grande | — | 2.147.483.647 px por lado |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | DNG, TIFF, JPG | WebP, SVG, JXL |
PNG no tiene dónde guardar las coordenadas GPS, así que no pasa del archivo ORF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
PNG admite transparencia y ORF no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.
PNG se abre en cualquier navegador actual. ORF llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
ORF es un formato de fabricante; PNG es una especificación publicada (ISO/IEC 15948). Eso cuenta para todo lo que deba seguir abriéndose dentro de diez años, cuando quizá el programa original ya no exista.
Los programas de siempre no coinciden: ORF se abre en Adobe Lightroom, OM Workspace y darktable, y PNG en Adobe Photoshop, GIMP y Paint.NET, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
Los dos apuntan a trabajos distintos: ORF a la fotografía y la edición y PNG a las capturas de pantalla, logotipos y dibujo lineal y la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
ORF es el formato de Olympus, publicado en 2002. Sale de Olympus and OM System bodies. Por debajo es TIFF, y por eso un programa que nunca ha oído hablar de ORF a veces puede abrirlo igual.
PNG viene de PNG Development Group y es de 1996, recogido en ISO/IEC 15948. Adobe Photoshop, GIMP y Paint.NET lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es a raw preview extractor, que extrae el JPEG que la cámara ya incluía, en lugar de revelar los datos del sensor; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. a raw preview extractor se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
PNG comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Se extrae la vista previa que tu cámara escribió al disparar, en casi todas las cámaras a resolución completa. Es la interpretación de la propia cámara: lleva su estilo de imagen ya aplicado, y no contiene el margen extra en luces y sombras que es la razón de disparar en bruto. Perfecta para ver, enviar o subir; no sustituye al revelado del archivo.
PNG no tiene dónde guardar las coordenadas GPS, así que no pasa del archivo ORF. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
PNG admite transparencia y ORF no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.
Lo que esta página afirma sobre ORF y PNG se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.