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Aquí puedes convertir ASS a SUB gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
ASS a SUB
Advanced SubStation Alpha se diseñó pensando en cómo se ven los subtítulos: tabla de estilos, ajustes por línea, posición sobre una rejilla numérica, animación, karaoke. MicroDVD describe un texto y los fotogramas que ocupa. Entre los dos hay una distancia que ninguna conversión disimula.
El resto de conversiones entre subtítulos mueve información entre formatos que miden más o menos lo mismo. Esta va del más rico al más pobre, y el registro marca cualquier salida desde ASS como aproximada. Para este destino la palabra trabaja más de lo habitual.
Todo bloque entre llaves se borra en la lectura, incluido el que fija la posición. Colores, fundidos, desplazamientos, giros y tiempos de karaoke no dejan rastro. La tabla de estilos no se lee en absoluto, así que tipografías, cuerpos, grosores de contorno y alineaciones nunca llegan a entrar. Lo que alcanza la representación intermedia es un inicio, un final y texto plano, en milisegundos enteros.
Y es el comportamiento correcto, porque MicroDVD no tiene dónde poner nada de eso. Sus códigos en línea cubren cursiva, negrita, color, fuente y tamaño, aplicados de forma dispar por los reproductores durante toda la vida del formato, y no existe posicionamiento de ningún tipo. Un conversor que intentara traducir un estilo de ASS a esos códigos estaría adivinando, y adivinaría distinto en cada archivo.
Una vez el texto es plano empieza la segunda pérdida. MicroDVD anota en qué fotograma aparece cada línea, así que los tiempos se multiplican por una velocidad y se redondean a fotogramas enteros. Esta página no ofrece control alguno para esa velocidad: el sitio lo pregunta únicamente cuando MicroDVD es el origen, porque leer un archivo así es imposible sin saberlo, y al escribir se aplica el valor por defecto de 25.
Tampoco se escribe ninguna línea de cabecera declarando la velocidad, que es el truco con el que algunos reproductores permiten corregirla desde el propio archivo. El .sub que sale contiene entradas y nada más, de modo que la corrección, si hace falta, tiene que venir del ajuste del reproductor.
Veinticinco es exactamente la velocidad de PAL, el sistema con el que se emitió y se editó en España durante décadas. Si tu vídeo es una copia de un DVD PAL o una grabación de televisión europea, la conversión cuadra al fotograma y no hay nada más que hacer.
Al otro lado del Atlántico el reparto cambia. México, casi toda Centroamérica, Colombia, Perú, Chile y Venezuela vivieron en NTSC, a 29,97 fotogramas por segundo, y las transferencias de cine circulan a 23,976. Con una pista escrita a 25 y un reproductor que cuenta a 23,976, las líneas se retrasan alrededor de un 4,3 por ciento, casi cuatro minutos a lo largo de un largometraje. Con un reproductor que cuenta a 29,97 ocurre lo contrario y peor: cada línea aparece a poco más del ochenta por ciento del momento previsto, y a la media hora el desfase ya es imposible de seguir.
El texto de cada línea de diálogo, sus saltos forzados y el inicio y el final de cada intervención, traducidos a fotogramas. Las líneas comentadas del ASS se saltan, que es casi siempre lo que se quería. Esa lista está completa.
Merece leerse en positivo y no solo como inventario de pérdidas. Si la pista es una traducción de diálogo sin rotulación —y muchísimas lo son—, no se ha ido nada que importara y la conversión entrega justo el archivo que el aparato necesita. Comprueba si ese es tu caso antes de leer el resto de esta página como una advertencia.
Un cartel traducido en un ASS es una línea de diálogo colocada sobre aquello que traduce, con un estilo elegido para parecerse. Quítale la posición y el estilo y se convierte en un subtítulo corriente, y MicroDVD pone todos los subtítulos abajo porque no sabe expresar otra cosa.
En una edición muy rotulada el efecto es un comentario continuo bajo la imagen: letreros, mensajes de móvil, cartelas y títulos, todos en el mismo sitio que las voces. No es incorrecto —la información está ahí— pero no se parece a lo que el archivo fue hecho para mostrar, y borrar las entradas de carteles suele dar mejor resultado que conservarlas.
ASS pone varias líneas en pantalla a la vez, en capas separadas, y lo hace constantemente. MicroDVD no tiene capas, así que un cartel y una línea de diálogo que ocupan los mismos segundos se convierten en dos entradas que cubren los mismos fotogramas.
Los reproductores de aquella época no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con eso. Unos apilan las dos líneas, otros muestran solo la primera y algunos dibujan la segunda encima de la primera en el mismo sitio. Ninguna de las tres es lo que el rotulista quiso, y el archivo no le da al reproductor nada con lo que decidir. Donde dos entradas se solapan de verdad, elegir una y borrar la otra antes de copiar el archivo es el único resultado fiable.
En ASS un salto de línea se escribe con barra invertida y ene mayúscula, porque la línea de diálogo tiene que caber en un campo separado por comas. MicroDVD arrastra la misma restricción por el mismo motivo y la resuelve con una barra vertical. Así que el salto atraviesa todo el recorrido: se lee como salto real, se conserva como tal y se vuelve a escribir como la barra que el reproductor separa.
El caso raro es la barra vertical que ya estaba en el texto. Nada la protege en MicroDVD, así que un subtítulo que la contenga —una convención de transcripción, una tabla, una línea de comandos citada— llega partido en dos renglones. Es infrecuente en una traducción de diálogo y menos infrecuente en material técnico. Buscar ese carácter en el ASS antes de convertir cuesta un segundo y es la única defensa que el formato permite.
Los ASS en circulación son prácticamente siempre UTF-8, y el .sub que sale de aquí también. Es la elección moderna correcta y conserva tildes, eñes, signos de apertura y comillas tipográficas exactamente como los escribió quien tradujo.
El hardware de la época de MicroDVD con frecuencia no sabe leerlo. Esos aparatos esperan una codificación regional de un byte y dibujan el UTF-8 como cuadraditos o parejas de símbolos sueltos, lo que parece un archivo corrupto y no lo es. Volver a guardarlo en la codificación que el aparato espera es trabajo de editor de texto y es el único paso de este proceso que no puede ocurrir aquí; además perderá cualquier carácter que esa codificación no represente, que en una pista con nombres japoneses son casi todos.
Antes de convertir a MicroDVD, comprueba que el reproductor lo quiera de verdad. SubRip lo lee bastante más hardware, declara tiempos en lugar de fotogramas —así que no puede desfasarse— y pierde exactamente el mismo estilo. Si el resultado va a ser un subtítulo plano en cualquier caso, SubRip es el subtítulo plano mejor por todos los criterios.
Además, el motivo habitual de que un aparato no muestre nada no es el formato. Es que el nombre del archivo no coincide exactamente con el del vídeo, que el subtítulo está en otra partición o en otro pincho, o que la codificación se lee mal. Recorre esas tres cosas con un SRT primero. Si después resulta que el aparato lee MicroDVD y nada más, esta conversión es la herramienta correcta, la velocidad de fotogramas es lo que hay que vigilar y el ASS se queda donde está.
La rotulación, las posiciones y los efectos no se reconstruyen desde un MicroDVD. Ni con herramientas, ni a mano, ni volviendo a convertir en sentido contrario: la información no está en el archivo pequeño. Trata el .sub como una copia desechable hecha para una máquina concreta.
Si la rotulación era el sentido de la pista y el destino no sabe dibujarla, la otra respuesta es incrustarla en la imagen con un editor, y garantiza que todo el mundo vea lo mismo. Cuesta una recodificación del vídeo y unos subtítulos que ya no se pueden apagar ni cambiar de idioma, lo cual es un trato razonable para un aparato viejo de una casa y no lo es para nada que se vaya a archivar.
Los dos formatos son texto y el lector está escrito a mano, sin ninguna dependencia externa, así que todo pasa en tu navegador. Ningún módulo de esta página envía el archivo a ningún sitio, y una vez cargada la página funciona con la conexión apagada.
El techo gratuito es de 100 MB por archivo —para un subtítulo, una cifra sin sentido práctico— y de 100 archivos por tanda; si sueltas más, el excedente se descarta en silencio. No hay cuenta ni cupo diario, porque no hay servidor que pagar.
| ASS | SUB | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Advanced SubStation Alpha | Subtítulos MicroDVD |
| Extensión de archivo | .ass, .ssa | .sub |
| Tipo de medio | text/x-ssa | text/plain |
| Publicado por primera vez | 2002 | 1998 |
| Licencia | Estándar abierto | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | Antiguo, aún se lee en todas partes |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | SRT, VTT | SRT, VTT |
VLC lee tanto ASS como SUB, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
SUB es de 1998. VLC y Subtitle Edit lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.
ASS y SUB describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. La posición, la tipografía y los efectos se descartan; sobreviven el texto y sus tiempos.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente MicroDVD Subtitle.