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Aquí puedes convertir MP3 a OGG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
MP3 a OGG
Ogg es un contenedor y no un codec, y a lo largo de su vida ha llevado Vorbis, Opus, FLAC y Speex. Durante la mayor parte de ese tiempo el significado práctico de “.ogg” fue Vorbis, y por eso muchísimas guías, tutoriales y respuestas de foro usan las dos palabras como si fueran la misma.
Lo que se escribe aquí es Opus. Es el codec vigente de Xiph.Org, es mejor que Vorbis en cualquier tasa que alguien vaya a usar, y todos los descodificadores actuales lo entienden. Si la norma que estás siguiendo nombra Vorbis por su nombre en lugar de nombrar Ogg, léela con atención antes de subir el archivo: esa distinción le importa de vez en cuando a alguna comprobación automática.
Los proyectos de software libre evitaron el MP3 por un motivo jurídico concreto: el formato estaba cubierto por patentes y distribuir un codificador o un descodificador implicaba licenciarlas. Ogg Vorbis se diseñó como la alternativa sin cargas, y toda una generación de normas de proyecto, guías de empaquetado y reglas de subida se escribieron alrededor de esa diferencia.
Esas patentes han expirado y Fraunhofer cerró su programa de licencias de MP3 en 2017. El fundamento legal de la regla ya no está. Muchas normas siguen vigentes de todos modos —por inercia, por preferencia declarada por las especificaciones abiertas, o simplemente porque nadie ha vuelto a leer el texto—, y cumplir la que te han dado sigue siendo lo correcto. Lo que merece la pena saber es que el motivo es histórico, porque discutirlo con quien revisa tu envío no sirve de nada.
Una mitad del razonamiento sigue en pie. Opus y el contenedor Ogg están especificados en RFC públicos —el 6716 y el 3533—, implementados por código de referencia que cualquiera puede leer, y no dependen de un organismo de licencias que pueda cambiar sus condiciones. Para un proyecto que aspira a seguir siendo legible dentro de treinta años, eso es una propiedad real y no un eslogan.
Además el argumento técnico se ha dado la vuelta desde que se escribieron las normas. En los años noventa elegir Ogg significaba aceptar un coste de compatibilidad a cambio de un beneficio ideológico. Hoy Opus es sencillamente el mejor codec en cualquier tasa que un colaborador vaya a usar, así que el formato libre es también el que suena mejor al mismo tamaño.
Esta conversión descodifica el MP3 y lo vuelve a codificar con otro codec, así que es una segunda ronda de compresión con pérdida sobre un audio que ya pasó por una. Es inevitable cuando el MP3 es lo que tienes, y por eso merece un momento comprobar si de verdad es lo único que tienes.
Las grabaciones que acaban en archivos públicos suelen existir en mejor estado en algún sitio: un WAV de la sesión, una copia sin pérdida en manos de quien la hizo, una versión de mayor tasa en la web original. Convertir desde cualquiera de esas da un Opus de primera generación sin nada acumulado, y esa diferencia sobrevive después en todas las copias que haga cualquiera.
Hay tres bandas: archivo pequeño, equilibrado y alta calidad. Opus es lo bastante eficiente como para que una banda equivalente o algo superior a la del origen haga la segunda codificación prácticamente invisible. Subir mucho más es tirar espacio, porque el techo de calidad quedó fijado el día que se hizo el MP3 y ningún ajuste de aquí lo levanta.
Bajar es la única opción que hace daño de verdad, y es tentadora cuando el envío tiene un límite de tamaño. Dos rondas de compresión a un objetivo bajo se suman, y la voz lo aguanta bastante mejor que la música. Si el límite aprieta, pasar una grabación hablada de estéreo a mono suele ahorrar más que bajar la banda y cuesta menos. Aquí no vas a encontrar a qué cifra de kbps equivale cada banda: eso lo resuelve la biblioteca de codificación por codec y ninguna prueba de este repositorio lo fija, así que publicar un número sería inventarlo.
Ogg parte el flujo en páginas y cada página lleva una marca de posición, que es lo que permite a un reproductor saltar a un punto sin leer desde el principio y anunciar una duración correcta antes de empezar. El formato define además una cabecera de comentarios con campos de texto con nombre para describir el archivo.
Que esa cabecera venga rellenada con el título y el artista de tu MP3 es otra cuestión, y la respuesta honrada es que en esta conversión no lo sabemos: la rutina no pasa ninguna instrucción sobre etiquetas y nada aquí lo comprueba. Si la autoría importa para el envío, ponla en el formulario de subida además de confiar en el archivo, que es de todos modos lo que las normas de la mayoría de proyectos piden.
Para los destinos a los que van casi siempre estos archivos —una página de wiki, un repositorio, un sitio de documentación, una aplicación de escritorio— el soporte de Ogg es completo y lo lleva siendo años. Todos los navegadores actuales descodifican Opus, de manera que un audio incrustado en una página web suena para prácticamente todo el mundo.
El hardware es la excepción y conviene nombrarla para que nadie se lleve la sorpresa más tarde: radios de coche, algunos televisores, reproductores portátiles antiguos y varios equipos de música en red no lo reproducen. Eso es un problema para quien está convirtiendo su discoteca y no lo es en absoluto para quien sube un archivo a un proyecto.
Opus está en todos los navegadores porque las llamadas de voz por web dependen de él, así que la conversión empieza de inmediato sin que se descargue nada. Es la diferencia con un destino MP3, que necesita traerse antes una compilación del codificador LAME en WebAssembly porque ningún navegador sabe codificar MP3.
Ese detalle se nota en un lote grande. Con MP3 la primera pieza hace una pausa y las demás no; aquí no hay pausa ninguna y el ritmo lo marca solo el procesador. AAC y FLAC se comportan como el MP3 en esto, y PCM, como Opus, no necesita nada.
Los archivos que se envían a proyectos públicos sobreviven al contexto en el que se enviaron. Un Ogg convertido tiene el mismo aspecto viniendo de una grabación de estudio que de una descarga de baja tasa, y el siguiente colaborador que lo reutilice no tiene forma de distinguirlo salvo por la misma inspección de espectro que delata cualquier recodificación.
Así que pon la procedencia en un sitio duradero: el formulario de subida, la descripción del archivo, la página de discusión. Cuesta una frase y evita que un MP3 recodificado se convierta en silencio en la copia de referencia de algo que todavía tiene una fuente mejor en algún cajón. En archivos sonoros comunitarios, esa frase suele valer más que la conversión entera.
Si la norma que te aplica acepta MP3, no lo pases a Ogg. Estarías cambiando un archivo que funciona en todas partes por otro que suena marginalmente distinto, con una generación de pérdida extra de regalo y sin ninguna ganancia. La única razón buena para esta conversión es una regla que te obliga o un destino que lo pide.
Cuando sí hay que hacerla, se hace en tu propia máquina: hasta cien archivos por tanda, 100 MB por archivo, y el conjunto vuelve en un único ZIP. No se transmite nada en ningún momento, así que un lote grande te cuesta tiempo de procesador y ni un byte de datos.
| MP3 | OGG | |
|---|---|---|
| Nombre completo | MPEG Audio Layer III | Ogg Audio |
| Extensión de archivo | .mp3 | .ogg, .oga |
| Tipo de medio | audio/mpeg | audio/ogg |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad |
| Publicado por primera vez | 1993 | 2000 |
| Publicado por | Fraunhofer IIS | Xiph.Org |
| Especificación | ISO/IEC 11172-3 | RFC 3533 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Canales de audio | hasta 2 | — |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Navegadores actuales |
| Considerado en su lugar | AAC, OPUS, FLAC | AAC, OPUS |
OGG no tiene dónde guardar las etiquetas ID3 con intérprete, álbum, número de pista y carátula, así que no pasa del archivo MP3. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
Los navegadores actuales leen OGG; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
OGG es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente Vorbis, Opus y FLAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
Audacity y VLC leen tanto MP3 como OGG, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
MP3 es el formato de Fraunhofer IIS, publicado en 1993. Está recogido en ISO/IEC 11172-3, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
OGG viene de Xiph.Org y es de 2000, recogido en RFC 3533. Audacity, VLC y foobar2000 lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
OGG comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Los dos formatos están comprimidos, así que esta es una segunda ronda sobre un audio que ya perdió detalle. Elige el nivel de calidad más alto si el resultado se va a editar o volver a convertir.
Los navegadores actuales leen OGG; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
OGG no tiene dónde guardar las etiquetas ID3 con intérprete, álbum, número de pista y carátula, así que no pasa del archivo MP3. Conviene comprobarlo antes de borrar el original, y saberlo si lo que buscabas era justamente eliminarlo.
OGG es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente Vorbis, Opus y FLAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.