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Aquí puedes convertir FLAC a OGG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
FLAC a OGG
Ogg es un contenedor y puede llevar varios códecs dentro. Durante veinticinco años `.ogg` ha significado Vorbis para casi todo el mundo, porque esa pareja llegó primero y nada la desplazó de la imaginación colectiva. Este conversor escribe Opus, y conviene aclararlo antes de que un lote entero salga hacia alguna parte.
La diferencia no es cosmética. Opus es un códec posterior y distinto, obligatorio en las llamadas por navegador, y es exactamente por eso por lo que esta conversión puede ocurrir sin descargar nada. Nada de eso sirve si al otro lado hay una comprobación escrita para buscar Vorbis por su nombre.
Lee la redacción exacta de la política del proyecto antes de convertir. Una guía que pide «Ogg» queda satisfecha con este archivo. Una que pide «Ogg Vorbis» no queda satisfecha, y ningún cambio de extensión lo arregla, porque lo que hay dentro sigue siendo otro códec.
Es una distinción que la mayoría de las páginas de conversión no hace y que decide si tu subida se acepta o se rechaza. Si el proyecto exige Vorbis de forma literal, la respuesta correcta es un codificador de escritorio y no este sitio, y decirlo aquí cuesta una conversión y ahorra un rechazo.
Esta es la sección en la que la página te dice que no la uses, y se aplica a más lectores de los que no. Wikimedia Commons acepta FLAC además de Ogg, porque el criterio de la política es si un archivo puede descodificarse sin licencia de patente, y FLAC lo cumple igual de bien. Muchos archivos abiertos han copiado ese mismo razonamiento.
El motivo es la permanencia y no la fidelidad de hoy. Un archivo conserva lo que se le entrega y deriva de ahí todo lo demás: un Opus donado es una copia que ya nunca podrá mejorar, mientras que un FLAC donado se puede volver a codificar en lo que haga falta dentro de veinte años. Convierte cuando una norma lo obligue, o cuando un límite de subida lo obligue.
Esta es la primera codificación con pérdida que recibe la grabación, que es la mejor posición en la que se puede poner a un codificador: sin defectos anteriores que reproducir, sin daño acumulado, con el margen completo del original delante.
También es irreversible, y en un archivo eso es justo lo que importa. Guarda el FLAC después de convertir. El Ogg es una copia de entrega para un proyecto con una regla, no un sustituto de aquello de lo que salió, y todo el argumento de la sección anterior se cae si el original desaparece en cuanto la subida se acepta.
El control ofrece tres bandas —baja, media y alta, con la media por defecto— y hasta ahí llega lo que nuestro código decide. Las bandas se pasan como constantes a la biblioteca que hace la codificación y se resuelven ahí dentro, de forma distinta según el códec, que es precisamente la razón de usarlas en vez de un número.
Por eso esta página no publica una cifra de kilobits por segundo. Sería un número que no sale de este repositorio, que ninguna prueba de aquí sostiene y que además cambiaría según el códec de destino. Si necesitas una cifra exacta para un formulario de catalogación, léela del archivo resultante con una herramienta que lo inspeccione, no de una página de conversión.
La conversión de audio y vídeo de este sitio se apoya en los códecs del propio dispositivo a través del navegador, no en un servidor. Eso significa que el resultado depende de lo que tu máquina sepa hacer, y que una comprobación se ejecuta una vez por sesión antes de aceptar el archivo.
Para este par concreto ese riesgo es mínimo: Opus se trata como universal porque todos los navegadores tuvieron que implementarlo para las llamadas, así que no hay que descargar ningún codificador y la conversión empieza en cuanto sueltas el archivo. No hay reserva en servidor para audio ni vídeo: si un navegador no puede hacer el trabajo, aparece una frase escrita que nombra los que sí pueden.
FLAC guarda sus etiquetas como comentarios Vorbis y Ogg usa la misma estructura, así que sobre el papel son sistemas compatibles. Lo que esta página no va a afirmar es qué hace exactamente esta conversión con ellas: no le pasamos ninguna instrucción sobre etiquetas a la biblioteca que escribe el archivo, de modo que el resultado es su comportamiento por omisión y aquí no hay ninguna prueba que lo fije.
Para una donación a un archivo eso no es un detalle menor, porque la declaración de licencia y la atribución de la fuente no son adorno: son la razón por la que el archivo es aceptable. Abre el Ogg resultante con un reproductor que muestre metadatos antes de subirlo, y si algo falta, escríbelo en el formulario de subida, que es donde el proyecto lo va a leer de todos modos.
Buena parte de las contribuciones sonoras en español son piezas cortas y habladas: una palabra grabada para un diccionario libre, la lectura de un topónimo, una entrevista de historia oral, una toma de campo de un ave o de una fiesta local. Ese material es el caso en el que convertir tiene menos coste perceptible y más ventaja práctica.
También es el material en el que la diferencia de tamaño decide si la subida es posible. Una sesión larga en FLAC puede no caber donde sí cabe la misma sesión codificada, y en voz esa reducción no se paga con nada que un oyente vaya a echar de menos. Para música, o para algo que el proyecto pueda querer recodificar más adelante, elige la banda alta y dale margen al codificador.
La aritmética del origen es comprobable: audio de calidad de disco compacto son 44.100 muestras por segundo, dos canales y dieciséis bits por muestra, es decir 1.411 kilobits por segundo de datos en bruto. FLAC comprime eso sin perder nada, de modo que su tamaño sigue dependiendo de lo que contenga la grabación: el silencio y una voz sola comprimen mucho más que una orquesta.
El Ogg que sale de aquí es una fracción de esa cifra, y cuál exactamente depende de la banda que elijas y del códec, no de una tabla que podamos publicar. Lo que sí es seguro es la dirección y su magnitud: para material hablado de larga duración la diferencia es de un orden de magnitud, y es el único caso en el que alejarse de un original sin pérdida es indiscutible.
Además de Ogg, desde un FLAC se puede escribir aquí MP3, AAC, M4A, Opus, WAV y AIFF. Los que no aparecen —WMA, AMR, MIDI y algún otro— faltan a propósito, porque ningún navegador descodifica sus códecs y prometerlos sería prometer un fallo.
De esa lista, dos merecen una advertencia. Pasar un FLAC a WAV o a AIFF no mejora nada: el audio ya era exacto y lo único que cambia es que deja de estar comprimido, de modo que el archivo crece bastante y suena idéntico. Solo tiene sentido cuando un programa antiguo exige PCM sin más.
Las dos extensiones son legítimas para Opus dentro de un contenedor Ogg, y la costumbre ha ido separándolas: `.opus` para Opus y `.ogg` para Vorbis. Si un formulario de subida o un proceso automático rechaza el archivo por tener el aspecto equivocado en vez de por estar equivocado, renombrarlo no cuesta nada y a menudo lo resuelve.
Lo que un cambio de nombre no arregla nunca es el caso anterior: si el proyecto pide Vorbis de verdad, el archivo seguirá siendo Opus se llame como se llame. Renombrar es un apaño para una comprobación superficial, no una conversión.
El FLAC se descodifica y el Opus se escribe dentro de la pestaña. Puedes soltar hasta cien archivos de una vez y descargarlos juntos como un ZIP; si sueltas más, el exceso se recorta sin avisar, así que conviene contarlos. El tope por archivo son 100 MB.
Para quien contribuye a un archivo abierto conviene decir la propiedad con claridad: la grabación se hace pública cuando tú decides subirla al proyecto, no como efecto secundario de prepararla. Las conversiones en el navegador no consumen capacidad nuestra, así que tampoco hay cupo diario ni cola por las que pasar.
| FLAC | OGG | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Free Lossless Audio Codec | Ogg Audio |
| Extensión de archivo | .flac | .ogg, .oga |
| Tipo de medio | audio/flac | audio/ogg |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad |
| Publicado por primera vez | 2001 | 2000 |
| Publicado por | Xiph.Org | Xiph.Org |
| Especificación | RFC 9639 | RFC 3533 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | 32 | — |
| Canales de audio | hasta 8 | — |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Navegadores actuales |
| Considerado en su lugar | WAV, AIFF, MP3 | MP3, AAC, OPUS |
las propiedades del documento pueden pasar: FLAC y OGG tienen dónde guardarlo.
Los navegadores actuales leen OGG; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
OGG es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente Vorbis, Opus y FLAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
Audacity, foobar2000 y VLC leen tanto FLAC como OGG, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: FLAC a el archivado y OGG a la web y entregar un archivo terminado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
FLAC es el formato de Xiph.Org, publicado en 2001. Registra 32 bits por canal.
OGG viene de Xiph.Org y es de 2000, recogido en RFC 3533. Audacity, VLC y foobar2000 lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
OGG comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.
Los navegadores actuales leen OGG; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
OGG es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente Vorbis, Opus y FLAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
las propiedades del documento pueden pasar: FLAC y OGG tienen dónde guardarlo.