OGG

¿Qué es un archivo OGG?

El formato de audio libre de patentes. Habitual en videojuegos y en Linux, raro en el móvil.

Qué es OGG

OGG es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para la web y entregar un archivo terminado.

La extensión es .ogg y el nombre completo, Ogg Audio. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.

De dónde viene OGG

Xiph.Org lo publicó en 2000. La especificación es RFC 3533.

La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.

La especificación es pública

Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.

OGG es la caja; el códec es lo que va dentro

Normalmente contiene Vorbis, Opus y FLAC. Esta distinción está detrás de casi todas las preguntas del tipo «¿por qué no se reproduce?»: dos archivos con la misma extensión pueden llevar codificaciones completamente distintas, y un reproductor que rechaza una puede entenderse perfectamente con la otra.

También explica por qué cambiar de contenedor suele ser rápido y sin pérdidas mientras que cambiar de códec no es ni lo uno ni lo otro. Mover el mismo flujo a otra caja reescribe la caja; recodificar reescribe la imagen.

Qué más puede llevar

OGG puede contener una disposición que le permite empezar a reproducirse antes de haber llegado entero.

Eso importa sobre todo al convertir: lo que el destino no puede contener se descarta, casi siempre sin aviso.

Qué abre OGG

Audacity, VLC y foobar2000 lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.

Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.

Abrirlo en el navegador

Los navegadores actuales lo leen; los antiguos no.

Donde la compatibilidad es desigual, servir un segundo formato al lado es la respuesta habitual: el navegador toma el que entiende y nadie se queda fuera.

Qué puede llevar además del contenido

OGG puede guardar las propiedades del documento.

Que algo de esto sobreviva a una conversión depende por completo del destino, y la respuesta honesta suele ser «una parte».

Es un formato de entrega

OGG está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.

Qué sale mal con él

Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.

Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.

Un contenedor, y la extensión no dice qué hay dentro

Ogg es un contenedor, no un método de compresión. Un archivo terminado en `.ogg` lleva casi siempre audio Vorbis, pero puede llevar Opus, FLAC, Speex o incluso vídeo, y nada en el nombre los distingue. Es, con diferencia, la mayor fuente de confusión alrededor de este formato.

La fundación Xiph.Org, que lo mantiene, pidió usar `.oga` para el audio y `.ogv` para el vídeo precisamente para reducir la ambigüedad. Casi nadie adoptó la convención, así que `.ogg` sigue siendo un archivo cuyo contenido hay que mirar en lugar de suponer. Si un reproductor lo rechaza, lo que hay que comprobar es el códec de dentro.

Libre en un momento en que eso pesaba mucho

Ogg y Vorbis se crearon a finales de los noventa concretamente porque el MP3 estaba sujeto a patentes y cualquier codificador necesitaba una licencia. Aquello era un obstáculo real para el software libre y para cualquiera que quisiera publicar un producto sin pasar por un departamento jurídico.

Así que el formato existe como respuesta a un problema de licencias más que a uno técnico, y en esos términos le fue bien. Su descendencia está por todas partes: Opus, que viene de la misma organización, es el códec de cualquier llamada por navegador, y la mecánica de contenedor desarrollada aquí alimentó el WebM.

Vorbis, y en qué punto está hoy

Vorbis competía con el MP3 y en general lo superaba al mismo bitrate, sobre todo por debajo de 128 kbps. Durante una década fue la opción libre sensata, y sigue siendo audio perfectamente bueno: un archivo Vorbis de 2008 suena hoy igual que entonces.

Pero ha quedado superado, y no por poco. Opus lo gana a cualquier bitrate, sale de la misma casa y es igual de libre. No queda ninguna razón para codificar audio nuevo en Vorbis, lo que convierte un `.ogg` que lo lleva en un archivo que se conserva, no en un formato que se elige.

Dónde te lo encuentras de verdad

En videojuegos, de forma abrumadora. Ogg Vorbis se convirtió en el estándar del audio de juegos porque su uso comercial era gratuito, y desempaquetar los recursos de casi cualquier juego de los últimos veinte años saca carpetas llenas de ellos. Unity y Godot lo siguen usando por defecto.

Más allá de eso: Spotify emitió Vorbis durante años, Wikipedia y el resto de proyectos de Wikimedia alojan audio en él por principio, las grabadoras de los Android antiguos lo usaban y unas cuantas aplicaciones libres lo producen. Es un formato con el que uno se topa, no uno que uno elija.

Las etiquetas aquí funcionan bien

Ogg usa comentarios Vorbis: parejas de nombre y valor sin una lista cerrada de campos permitidos. Título, artista y álbum son los convencionales, pero se puede añadir cualquier cosa, y a diferencia de ID3 no hay una estructura de tamaño fijo que sortear.

La carátula es la parte incómoda. Se guarda como una imagen codificada en base64 dentro de un campo de comentario, lo cual funciona pero es una convención añadida a posteriori sobre un diseño que no la había previsto. Unos reproductores la muestran y otros no, y por eso un Ogg con portada a veces parece no tenerla.

Se diseñó para emitir en directo

El contenedor entrelaza los datos en páginas pequeñas, cada una lo bastante autodescriptiva como para que un descodificador que se incorpore a mitad encuentre su sitio enseguida. Se pensó para radio por internet en una época en la que las conexiones se caían constantemente, y aguanta bien que lo corten y lo retomen.

Una consecuencia útil es que los archivos Ogg se concatenan: unir dos sin más herramienta que una copia de archivos suele dar un archivo reproducible que contiene los dos. Es poco habitual, y explica que el formato siga vivo en cadenas de emisión y de audio de videojuegos donde los archivos se montan por programa.

Qué se niega a reproducirlo

Apple, sobre todo y durante mucho tiempo: QuickTime y iOS no lo han manejado históricamente sin software de terceros, y eso explica en buena medida que el formato nunca llegara al público general. También la mayoría de los equipos de música de coche, los reproductores portátiles antiguos y bastantes formularios de subida.

Lo demás se apaña: cualquier navegador, VLC, Android, Windows desde la versión 10 y prácticamente todo el software multimedia de escritorio. Como con los demás formatos de este sitio, la pregunta antes de convertir es si el destino está de verdad en esa lista corta de cosas que no pueden.

Convertir, y la elección que sí importa

A MP3 cuando el destino es un aparato antiguo, asumiendo que de Vorbis a MP3 se va de con pérdida a con pérdida y se paga una generación: usa 192 kbps o más para que no se note. A WAV cuando una herramienta de transcripción o un editor exige entrada sin comprimir, teniendo claro que el archivo se hace mucho más grande sin sonar mejor, porque lo que se descartó al codificar no vuelve.

Y a otro formato con pérdida solo si lo que quieres es que ocupe menos, no que suene mejor: eso es una recodificación más. Un archivo Vorbis que se reproduce donde tiene que reproducirse está mejor como está.

En la dirección contraria conviene saber qué se escribe. Cuando aquí el destino es un `.ogg`, dentro va Opus y no Vorbis: el contenedor es el que has pedido y el códec es el que hoy tiene sentido codificar. Si lo que necesitabas era Vorbis concretamente —porque lo exige un motor de juego antiguo o una herramienta que solo lee eso—, este no es el archivo que buscabas.

Los recursos de un juego llegan por carpetas

La razón más común para convertir Ogg en cantidad son recursos extraídos de un juego: cientos o miles de archivos cortos, que suelen hacer falta como WAV para otro motor o como MP3 para algo que solo lee eso.

Como la conversión ocurre dentro del navegador, un lote así no sube nada a ninguna parte ni entra en ninguna cola: gasta el procesador de tu propio equipo. El límite es de 100 archivos por lote y 100 MB por archivo, de modo que una carpeta de mil sonidos cortos entra en diez tandas y no choca contra el archivo número cincuenta de un servicio ajeno.

Los datos, en un solo sitio

Identificadores y procedencia del formato OGG.
Extensión.ogg, .oga
Tipo de medioaudio/ogg
Publicado porXiph.Org
Primera publicación2000
EspecificaciónRFC 3533