Convertir FLAC a AIFF

Aquí puedes convertir FLAC a AIFF gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Sin pérdida No se pierde nada. AIFF contiene exactamente lo que contenía FLAC.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

La salida son 16 bits, y un FLAC de 24 lo paga

Esto va antes que nada porque es la pérdida que quien viene de un archivo sin pérdida no pensaría en comprobar. El PCM que se escribe aquí es de 16 bits con signo, siempre. Un FLAC de 24 bits —la profundidad normal de un máster de estudio, de una compra en alta resolución o de una digitalización cuidadosa— se reduce a 16 bits por muestra por el camino, y ningún paso posterior devuelve la diferencia.

Al escucharlo no se nota: 16 bits a 44.100 Hz es lo que lleva un CD y lo que ha sido casi toda la escucha de las últimas cuatro décadas. Dentro de una sesión sí importa. Los 24 bits existen para que subir ganancia, sumar pistas y limitar tengan margen sin que el ruido de fondo suba hasta oírse. Si tu destino necesita AIFF de 24 bits, la herramienta correcta es un conversor de escritorio y esta página no lo es.

Los destinos donde 16 bits es justamente la especificación

Muchos de los sitios a los que va este archivo piden 16 bits y nada más. Un CD de audio es estéreo de 16 bits a 44.100 Hz por definición. Los samplers de hardware, las cajas de ritmos y los aparatos de estudio de cierta edad leen PCM de 16 bits porque es lo que se diseñó alrededor de sus conversores y de su memoria. Bastantes normas de entrega lo nombran por escrito.

Para todos ellos la reducción no es una concesión sino el pliego, y hacerla aquí ahorra un paso. Lo que conviene evitar es una cadena donde la profundidad baje dos veces. Un AIFF de 16 bits dentro de un proyecto que trabaja a 24 o a 32 no vuelve a perder nada: la profundidad de la sesión gobierna la mezcla, no la de los archivos que hay dentro.

Por qué el aparato no traga el FLAC

El FLAC es un formato de Xiph.Org y Apple llegó tarde a él: la reproducción nativa apareció en macOS 10.13 y en iOS 11. Hoy Logic importa uno sin quejarse y casi todo el software actual también. La exigencia suele venir de más abajo o de más atrás: un aparato cuyo firmware implementa PCM y ningún descodificador, una plantilla escrita cuando en el Mac no se leía FLAC, una norma de entrega que dice AIFF porque el estudio que la redactó trabajaba así.

El hardware es lo menos negociable. Un sampler no tiene descodificador de FLAC porque alguien tendría que escribirlo y mantenerlo, y no lo va a tener nunca. Cuando el aparato pide AIFF, convertir es la respuesta completa. Con software que simplemente prefiere AIFF la cosa cambia: si importa el FLAC directamente, mejor eso.

La frecuencia de muestreo pasa tal cual, y eso decide el CD

Aquí no se remuestrea nada, porque no hay ninguna opción de frecuencia en esta conversión ni ningún paso que la toque. Un FLAC a 44.100 Hz da un AIFF a 44.100 Hz; uno a 48.000 da 48.000; un máster de alta resolución a 96.000 da 96.000 a 16 bits, que es una combinación rara y perfectamente legal.

Es el comportamiento correcto: remuestrear tiene consecuencias audibles y debe decidirse a propósito en un editor, no en silencio dentro de un conversor. También pone una condición al caso del CD. Un CD de audio es 44.100 Hz y nada más, así que un original a 48 kHz produce un AIFF a 48 kHz que tu programa de grabación tendrá que remuestrear o rechazará. Comprueba las frecuencias antes de convertir un disco entero, porque un conjunto mezclado se descubre en el peor momento.

Un trozo COMM, un trozo SSND y ningún sitio para el título

Un AIFF es una secuencia de bloques, y el que se escribe aquí lleva exactamente dos. COMM declara el número de canales, el de tramas, la profundidad y la frecuencia; SSND contiene las muestras. No hay bloque ID3, ni ANNO, ni NAME, ni carátula.

De modo que el bloque de etiquetas del FLAC se acaba en la frontera: título, artista, álbum, compositor, fecha, número de catálogo, valores de replay gain y cualquier portada incrustada no están en el resultado, y ninguna herramienta posterior los saca del AIFF. Dentro de una sesión eso es lo correcto, porque el archivo es una región en una línea de tiempo y no una ficha de biblioteca. En sentido contrario, apunta antes lo que te importe.

El resumen MD5 que convertía al FLAC en un archivo de conservación

La cabecera de un flujo FLAC lleva un MD5 del audio descodificado, calculado al codificar. Es lo que convierte a un FLAC en copia de conservación y no en copia más pequeña: años después se descodifica, se calcula el resumen y se demuestra que no se ha degradado nada. El AIFF no tiene ese campo, y un AIFF corrupto sigue siendo un AIFF estructuralmente válido.

Eso fija la regla de archivo para esta conversión. El FLAC sigue siendo la copia buena y el AIFF es un archivo de trabajo: se regenera en un minuto y se puede borrar cuando la sesión termina. Sustituir un máster con suma de verificación por una copia de trabajo sin comprimir pierde la verificación y la mitad del disco a la vez.

Diez megas por minuto, y dónde muerde de verdad el tope

El PCM de 16 bits en estéreo a 44.100 Hz cuesta 176.400 bytes por segundo, unos 10 MB por minuto, tanto si el minuto es una orquesta como si es silencio, porque cada muestra se escribe como un número normal y corriente. El FLAC suele dejarlo alrededor de la mitad, así que el AIFF viene a ser el doble del archivo del que partes: cuatro minutos que ocupaban 22 MB pasan a unos 42.

El tope de 100 MB se aplica a lo que sueltas, o sea al FLAC, así que en la práctica caben unos veinte minutos de calidad CD por archivo. Es de sobra para temas, stems, golpes y cortinillas, e insuficiente para un concierto o una entrevista larga, que hay que trocear antes en un editor. Se pueden soltar hasta cien archivos de una tanda y recogerlos juntos en un ZIP.

El único destino de audio de este sitio que no necesita códec

Escribir AIFF no cuesta ninguna dependencia. Las muestras se multiplexan como WAV y después se reenvuelven con aritmética: la cabecera se reconstruye en orden de bytes grande, la frecuencia se escribe como el número en coma flotante extendida de 80 bits que exige el formato, y los bytes de cada muestra se invierten. No se descarga ningún codificador en WebAssembly, al revés de lo que ocurre con los destinos MP3, AAC y FLAC.

Descodificar el FLAC también pasa en tu propia máquina, así que una conversión aquí no mueve nada por la red en ninguna dirección. Para másteres inéditos, material de cliente o cualquier cosa bajo embargo esa es la propiedad que interesa, y se comprueba en vez de prometerse: abre la pestaña de red, convierte, y mira que no sale nada.

Los proyectos de digitalización, que son la mitad de estos archivos

Buena parte de los FLAC que llegan a esta página no vienen de una tienda sino de una digitalización: la cinta de una banda municipal, los carretes de una emisora local, el vinilo de un archivo sonoro, las grabaciones de campo de una tesis. En todos esos casos el FLAC se eligió precisamente por lo del párrafo del MD5, y con buen criterio.

La conversión a AIFF es entonces el paso de salida hacia quien va a trabajar con el material, no un cambio de formato de archivo. Conviene dejarlo escrito en el proyecto: el FLAC es el original de conservación con su suma de verificación, el AIFF es la copia de trabajo a 16 bits, y la fecha en que se generó. Sin esa nota, dentro de tres años nadie sabrá cuál de los dos era el bueno.

Cuándo el destino que buscas es WAV y no AIFF

AIFF y WAV contienen lo mismo —muestras PCM sin comprimir— en dos envoltorios que solo discrepan en el orden de los bytes. Aquí, además, salen de la misma tubería: primero se escribe un WAV y después se reenvuelve. La elección entre uno y otro no es técnica, es de destino.

AIFF es la respuesta cuando el aparato o la plantilla lo nombra: hardware antiguo, sesiones de Mac heredadas, normas de entrega redactadas en un estudio. WAV es la respuesta cuando el destino es Windows, un programa de análisis, un motor de videojuego o cualquier cosa cuya documentación no diga nada: si no hay una exigencia por escrito, WAV se encuentra menos pegas.

Cómo convertir FLAC a AIFF

  1. Suelta tu archivo FLAC en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige AIFF como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo AIFF terminado.

FLAC frente a AIFF: qué cambia

FLAC frente a AIFF
FLACAIFF
Nombre completoFree Lossless Audio CodecAudio Interchange File Format
Extensión de archivo.flac.aiff, .aif
Tipo de medioaudio/flacaudio/aiff
CompresiónSin pérdida — no se descarta nadaSin comprimir
Publicado por primera vez20011988
Publicado porXiph.OrgApple
EspecificaciónRFC 9639
LicenciaEstándar abiertoPublicado, no estandarizado
Situación actualVigenteVigente
Profundidad de bits3232
Canales de audiohasta 8hasta 8
Se abre en el navegadorTodos los navegadoresAlgunos navegadores
Considerado en su lugarWAV, MP3WAV

Qué se conserva

No se descarta nada. FLAC y AIFF guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.

las propiedades del documento pueden pasar: FLAC y AIFF tienen dónde guardarlo.

Abrir el resultado

Solo algunos navegadores leen AIFF. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.

AIFF es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente PCM—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.

Audacity lee tanto FLAC como AIFF, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.

Tamaño y calidad

AIFF guarda las muestras en crudo, así que el archivo crece bastante sin ganar nada. Solo tiene sentido cuando un programa del otro lado no acepta FLAC, que suele ser la razón para hacerlo.

Para qué sirve cada formato

FLAC es el formato de Xiph.Org, publicado en 2001. Registra 32 bits por canal.

AIFF viene de Apple y es de 1988. Logic Pro, Audacity y Adobe Audition lo leen.

De FLAC a AIFF: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo FLAC?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.

¿Convertir FLAC a AIFF es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.

¿Se pierde calidad al convertir FLAC a AIFF?

No. AIFF guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original.

¿Por qué el archivo AIFF es mucho mayor que el archivo FLAC?

AIFF guarda las muestras en crudo, así que el archivo crece bastante sin ganar nada. Solo tiene sentido cuando un programa del otro lado no acepta FLAC, que suele ser la razón para hacerlo.

¿Se abre un archivo AIFF en el navegador?

Solo algunos navegadores leen AIFF. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.

¿Es sin pérdida la conversión de FLAC a AIFF?

No se descarta nada. FLAC y AIFF guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.

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